¿Intima?

por: Jeanne D Arc Casas

En el escenario oscuro se desenrreda
un cuerpo de telas azules,
la llama en sus ojos y la luna en su pelo,
se sirve de su público cual si fueran
besos, gritos, luciérnagas…

Choca con su sombra,
el movimiento distrae su soledad,
y va penetrando poco a poco
en las entrañas de los individuos
sentados con sus ojos perplejos.

El chasquido de la danza acompasada,
el ritmo de caderas,
la fruta fresca en sus hombros,
el taconeo feroz
inflamando las tablas,
provocando furia, fuego.

Un círculo de danza,
la más sagrada,
se confunde con el sudor
que se le sale por los poros
y hace que sus sienes
brillen con la luz gelatinosa y falsa
que proviene de los pasillos.

Ensimismada se pudre de dolor,
de pasión.
Intensa hace un cierre de pies
invocando al duende…
Como si el alma se le quisiera salir del cuerpo
y desbordarse de llanto.

Tuerce su espalda mojada en lunares
y acerca a su oído sus manos de caracoles:

- “desgarra tu garganta, deja tu cuello
de carne fresca al aire,
deja que vierta su sangre púrpura,
sin embargo, no cierres los ojos”

Saborea la despedida,
el ritmo, el compás, movimiento de espirales
de silencios, silencio, silencio, silen…

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