Filiberto

por: Elizam Escobar

Para comprender lo que significa el asesinato de Filiberto por los detestables agentes del FBI es indispensable tener conocimiento sobre nuestra condición de nación sometida a un regimen colonial.

Desde hace más de medio siglo, las estructuras coloniales establecidas por los Estados Unidos se llaman Estado Libre Asociado. Tres palabras que no tienen referentes reales. No existe un estado nacional. Nuestra soberanía descanza en el Congreso de los EEUU y seguimos siendo una posesión territorial de éstos. Por último, la llamada asosiación es ilusa ya que en estas circunstancias no puede existir una relación entre “iguales”.

La invasión de Puerto Rico por los EEUU en 1898, la exigencia a España de consedernos como botín de guerra (lo cual violó la Carta Autonómica que establecía que ninguna decisión se podía tomar unilateralmente), la ocupación y el establecimiento de un régimen militar estadounidense, la consecuente vigilancia, persecusión, represión y y planes de destrucción del movimiento de resistencia nacional son los eventos que caracterizan el colonialismo implantado por el imperialismo yanqui en Puerto Rico. La máscara del ELA, pues, ha sido utilizada para crear la ilusión de que los puertorriqueños ya habíamos conseguido un status no-colonial. Esto sucedió luego del desafío que constituyó el Partido Nacionalista de Puerto Rico dirigido por Pedro Albizu Campos.

En este contexto, como está establecido por la Ley Internacional, las Naciones Unidas y los más altos foros e instituciones mundiales sobre la dignidad humana, los puertorriqueños tienen el derecho de luchar contra el colonialismo utilizando todos los medios necesarios a su alcance, incluyendo especialmente la lucha armada.

Es contra este crimen contra la humanidad nuestra que Filiberto Ojeda Ríos dedicó su vida para lograr tanto una patria libre e independiente como las condiciones necesarias para que los puertorriqueños decidan soberanamente qué tipo de sociedad prefieren para sí.

Desde la década del ’60 hasta acá, de las varias organizaciones clandestinas que surgieron, se destacó el Ejército Popular Boricua, mejor conocido como Los Macheteros. Filiberto fue su dirigente más importante. Una leyenda viva. Estuvo detenido y preso varias veces. A mediados de los ’80 se defendió de cargos por su autodefensa contra un intento anterior de asesinato por el FBI. Fue declarado no culpable por un jurado puertorriqueño. Esperando otro juicio federal, decidió quitarse el grillete al que le sometieron y regresar al clandestinaje ya que sabía que en los EEUU sería criminalizado por sus acciones revolucionarias y no le esperaba un juicio justo.

Como sabemos, Filiberto fue asesinado el pasado 23 de septiembre del 2005 por fuerzas especiales del FBI que llegaron de los EEUU especialmente para esta ejecución. Fue dejado desangrar hasta que murió. Quince años exactos desde el día en que se quitó el grillete, y en la fecha en que conmemoramos la declaración de la Primera Républica de Puerto Rico conocido como El Grito de Lares, cuna de nuestra nación y símbolo máximo de nuestra lucha libertadora.

Filiberto, Comandante de nuestra lucha por la liberación nacional, murió heroicamente, resistiendo hasta el final contra un escuadrón de la muerte de policías paramilitares del FBI. Su eliminación física lo que ha hecho es solidificar y acrecentar su figura, el amor por su patria, su valentía, su inteligencia y su modestia. Filiberto es hoy un símbolo de la práctica de la libertad.

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