Lección Número 1

por: Karlo Andrei Ibarra

Hemos comenzado a entender nuestro esqueleto
de forma irreversible como antesala a nuestra historia,
revisada por los siglos de los siglos, amén.
Llena de todos los campos de nuestra concentración
donde hemos aprendido a celebrarnos sin más celebración
que nuestro abdomen al alcance de la piel como promesa.
Como el crimen más próximo, de nuestro prójimo más próximo,
de nuestra proximidad como prójimos.
Y se me hace no menos difícil dormir sobre aclaraciones
de este cielo gris y sin aviones.
Dejando que la sonrisa nos vigile la siesta para siempre,
que nos acerque hasta juntarnos como canicas de esta infancia
que nos ha tocado vivir.

Donde el mar se nos cumpla sin necesidad de velas que
nos sople la muerte.

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