Microtextos

por: Christian Ibarra

La poeta

Ella es una de las mejores poetas; de esas que nadie conoce. Domina magistralmente su campo literario y el sentimiento que éste conlleva. Brinca de felicidad cuando conoce algo nuevo. Se pasa las horas jugando con las hormigas, construyendo para ellas, pequeñas ciudades de cartón. Un día un amigo se burló de alguien que ella recién había conocido. Con sus dos manitas se cubrió el rostro y lloró. María José tiene cinco años, aún no sabe leer ni escribir. Vive en algún lugar de Santiago. Su mayor virtud es que aún no conoce la palabra.

El coleccionista

En ella hay catorce vasos idénticos, dos zapatitos de bebé, un juguete de Mcdonalds, un periódico El Vocero de hace tres meses, algunos cassetes de salsa vieja, etiquetas de compra, cinco botellitas vacías de aceites de olor. Todos creen que su guagua es un basural. Colecciona monedas, porque dice que en ellas pasan las manos de todo un pueblo. Tiene dos tatuajes en los nudillos de su mano derecha y otra colección de arrugas que le ha regalado el tiempo. Dice que por sus ojos, estando en esa guagua han pasado catorce mil seiscientos amaneceres y que todo lo colecciona para no morir, para no olvidar.

Dato curioso

Por lo general los jóvenes no suelen comprar la lotería. Quizás porque sus millones se cotizan en segundos, ¡valla uno a saber!. Ya cuando éstos jóvenes rondan los cincuenta, comienzan a comprar la lotería, irónicamente.

 

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