Lo absurdo en tu escuela de arte favorita

por: Abdiel Segarra

Art School Confidential, tercera película del director estadounidence Terry Zwigoff (Ghost World, Bad Santa), nos muestra una segunda adaptación cinematográfica del trabajo de Daniel Clowens, autor e ilustrador de series de comics (luego compiladas en novela gráfica) como Lloyd Llewellyn y Eightball. Al igual que Ghost World, Cowens nos brinda nuevamente un libreto basado en las páginas de Eightball (su obra hasta ahora más reconocida), otorgándonos una visión sumamente personal de cómo él percibió la “escuela de arte” y el mundo de arte como tal en sus años de estudiante.

La película cuenta la historia de Jerome Platz, un joven romántico quien siempre a querido ser un gran artista “cuando sea grande”, por lo cual ingresa a Strathmore Institute, una escuela de arte situada en un peligroso vecindario en la ciudad de Nueva York. Es aquí donde Jerome se enfrenta a casi todos los clichés posibles que existen en la escuela de arte; la estudiante de pintura que prefiere andar descalza para sentirse más cercana a la tierra…en la ciudad; el estudiante que lleva ocho años en la universidad por que no encuentra una concentración que le plazca… por lo tanto tiene todo el tiempo del mundo para encasillar a todo quién le rodea; el estudiante de cine… que es más aficionado que estudiante tratando de descifrar la formula divina en sus películas de Hollywood favoritas para alcanzar la gloria; la chica linda y bohemia de la clase… que solo son las personas más inestables emocionalmente en la faz de la tierra…“Yea… those girls are crazy”; el estudiante que trata a sus profesores como “rockstars” persiguiéndolos con aplausos y halagos para ver si de alguna manera afectará su nota; el estudiante de diseño de moda y textiles que se siente triste… porque extraña a su novia; el profesor frustrado (genialmente interpretado por John Malkovich) cuyas clases y criticas son seguidas por mensajes a su galerista desesperadamente pidiendo la respuesta a su reciente propuesta artística, o… el profesor sumergido en un nihilismo tan intenso que su respuesta a una pregunta es mirarte fijamente a los ojos seguido por un suspiro y escribiendo “dont care” en la pizarra.

Obviamente todas estas son solo caricaturas, algo que Daniel Cowens ilustra tan bien y distintivamente con imágenes en sus novelas gráficas, pero al verlas ser interpretadas por actores y no dibujos… la sátira deja de ser solo parte de la imaginación del autor y se convierte en observaciones objetivas de un mundo donde la razón no tiene mucho campo, ni para ser considerada. En otras palabras, Jerome entra como extranjero a un mundo absurdo, donde su razonamiento es criticado por sus compañeros y su arte es considerado como algo que tiene potencial pero no llega a la ‘altura’ (intelectual o emocional) de ser considerado en estos días de posmodernidad como arte. En su mente no cabe la noción que un pedazo de papel pintado en veinte segundos con crayolas de diferentes colores demuestra una “acción espontánea demostrativa de nuestra humanidad y sentimientos genuinos”, y descartan su autorretrato figurativo como una simple copia. Es ésta contradicción de que es y que no es considerado arte lo que rápidamente lleva a Jerome a la desesperación. Él se da cuenta que tener talento aparentemente ya no es un requisito para triunfar en el mundo del arte, y que ya existe una aparente formula para llegar a la portada de ArtForum: graduarse de Strathmore con el reconocimiento de toda la facultad, exhibir en el café/galería vecino a la escuela para así ser catapultado a la fama y ganar el amor de “the prettiest girl in school”. El mérito requerido para lograr dicha formula?… como le dijo un viejo borracho… “You want to be an artist? Prepare for some mayor asskissin!” Un mundo donde lo insólito es lo que corre la musa del artista que quiere alcanzar la fama, para así satisfacer un mercado, cuya dimensión comercial a llegado a niveles tan absurdo que su relación con el mundo del arte sobrepasa la sátira. Jerome toma este ilustre consejo en consideración, restregando contra el suelo su vergüenza y su dignidad para tener una oportunidad de entrar y así conseguir la chica, su musa auto impuesta. Uno puede notar su sumisión frente a lo absurdo y sin darse cuenta, por el puro hecho de tratar de descifrar el secreto a ser Piccaso, se convierte en otra caricatura más… pero ésta vez, no luce tan cómica como las otras por lo cual da más pena (si eres una persona sensible… si no, pues lo verás como un simple idiota) que risa.

En una de sus primeras clases de dibujo, Jerome le pregunta al tipo sentado a su lado, que dado su conocimiento a seis años sin cumplir un bachillerato, (éste se prestó en la vida de Jerome para ilustrar todas estas caricaturas a su oido izquierdo); “and, what emblem do I fit in?”, a lo cual el sabio ‘stoner’ responde, “I dont know… I have’nt figured you out yet”. Al escuchar a Jerome al final de la película… recostado en una barra fumando un cigarrillo, simplificando su vida en conclusiones que solo existen en su cabeza y programas como The OC, sin tener idea que hacer: “You know… I think I just figured out who you are.” -“Who?”, “… you’re the class douchebag.”

Marcos Pechio

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