Pocket Symphony

por: Abdiel Segarra

Dejando atrás sus expresiones más efervescentes y experimentales, Air nos presenta su producción más coherente hasta la fecha con Pocket Symphony. Si bien no han abandonado su léxico Pop cargado de una nostalgia volátil, este es su disco donde mejor podemos auscultar un hilo conductor. Es un juego desencantado que se deja escuchar en temas como Napalm Love y Left Bank durante la primera mitad. Ya desde el principio del álbum, las canciones Space Maker y Once Upon a Time lustran reflejos aduladores a las composiciones de Jean Michel Jarre, los cuales crean la ilusión de que el disco está acabándose permanentemente en canciones/augurios. Mayfair Song y Photograph ejemplifican bien algo muy presente en la totalidad del álbum; la ludopatía con el volumen de un penelopismo susurrado en la estratosfera o atolondrado con cloroformo. Un Apocalipsis entrañable y con la mañana siguiente acechando la voz afectada de Jarvis Cocker en One Hell of a Party, donde sus proezas inalcanzables de la noche anterior son socorridas por la sobriedad solapada de Godin y Dunckel. El confort de la espera se cristaliza en Somewhere Between Waking and Sleeping con Neil Hannon. Air se eleva sobre su contexto acogidos en producción sutil por Nigel Godrich. El atractivo de este disco es el mismo de una hecatombe frenada con sintetizadores y drum machines. A esta hecatombe le añades la voz onírica y/u onanística de Dunckel y las guitarras esporádicamente desentendidas de Godin y tienes la articulación del fin del mundo soñoliento y de rigor apenado. Aparentemente todos estamos invitados. Esperemos que solo sea una resaca y no el sudario de estos dos sexy boys galos.

Pablo Saracho

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