eaic.

por: Abdiel Segarra

Si algún día, digamos: quinientas (500) personas, se abrazaran al mismo tiempo en un perímetro determinado de no menos de tres (3) o cuatro (4) millas al cuadrado; sin convocatoria previa, ocurría lo que en algunos sitios (y épocas) le llaman, “hueco”.

La palabra hueco, definida en el diccionario como vacío, cóncavo, abertura ó intervalo de tiempo o lugar. En esta ocasión específica, hace referencia a un tipo de abertura en el espacio-tiempo particular de lo que otros llaman vulgarmente “eaic” que proviene de la siglas en español EAIC (Estado de Amor Inconciente en el Colectivo).

El mismo es un fenómeno propio de ciudades pequeñas, recientemente visto en barrios poblados, en su mayoría por deambulantes o niños no mayores de los ocho (8) años. Es curioso como el fenómeno se ha desarrollado en los últimos treinta (30) años, originalmente se le consideraba una reacción poco común en grupos de personas de niveles sociales similares; esto a causa de la soledad, la desesperación, o la fe.

Casi siempre, por lo menos en diecinueve (19) de los treinta y dos (32) episodios registrados, la gente que padecía del fenómeno (en su mayoría) tenían síntomas de caries y manos sucias. Es interesante como también en la mayoría de los casos eran personas no del todo desconocidas; resultó que inmediatamente luego de las primeras dos semanas de investigación superficial, mucho más allá de ser personas no del todo extrañas entre sí, eran personas que coincidían con frecuencia en espacios abiertos. Además, en catorce (14) de esos diecinueve (19) grupos mencionados anteriormente, 38% de los participantes del fenómeno, sus familias se habían relacionado en espacios de trabajo, organizaciones o espacios vocacionales.

En la actualidad, aunque ya no son tan frecuentes, se ha devuelto la mirada a este tipo de fenómeno, ocasionalmente con esperanzas de encontrar alguna dirección que nos diga como aprender a mirarnos de nuevo. A pesar de que la intención a priori de los estudios es justificada públicamente por trivialidades como la salubridad de los abrazos y la relaciones afectivas entre desconocidos; lo realmente interesante es que la comunidad científica haya decidido verter nuevamente horas de labor a este tipo de estudio.

Curiosamente desde el mismo momento en que se publicó la primera comunicación de que se rescataban los archivos de los “eaic”, los científicos y amantes de objetos comunes han comenzado a morir milagrosamente.

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