Teatro Breve en Taller Cé

por: Sylvia Bofill

Somos muchos los que no llegamos a sentarnos en una silla y nos quedamos parados o sentados en el piso…sin embargo este tropiezo no logra menguar o desanimar a un público entusiasta y deseoso de ver una nueva temporada de Teatro Breve en Taller Cé. Mientras la muchedumbre espera, bebe y conversa, lo primero que me llama la atención es un sofá verde en el mismo centro de la tarima. Ya desde allí tenemos un pequeña señal, una clave del estilo y temática de la noche: sketches y conversaciones cotidianas e íntimas. Entre los múltiples sketches, se me queda grabada en la memoria “Ay Migdi”. En este, una joven batalla entre dos voces internas, si debería o no debería salir esa noche. La joven tiene que decidir entre la diversión o ser responsable con su trabajo. Una voz le recuerda su “bellaquera de meses” mientras la otra le dice que va perder su trabajo “full time”. El público se ríe a carcajadas cuando la joven dice que no quiere perder su trabajo y volver al “freelance”, o sea “que le paguen de tres a cinco meses después”. A pesar de que el ambiente de bar es propicio para la distracción, la audiencia no deja de estar completamente absorta, ni deja de reírse . Y aquí recae la fuerza de este espectáculo: son situaciones con las cuales el público, en su mayoría de veinte a treinta años, se identifica y, sobre todo, comprende porque están escritas en su jerga.

Esta jerga es evidente en los “stand up comedies” intercalados. Éstos son interesantes no sólo porque son momentos que permiten hablar sobre temas actuales, como “el facebook”, y las “sycho-girlfriends”, sino porque los mismos actores confiesan que lo hacen para retarse y promover la improvisación.

Este reto es llevado a otro nivel cuando al final del espectáculo los actores invitan a una pareja del público a subirse al escenario y les interrogan sobre su primer beso, cómo se conocieron , sus virtudes, sus defectos. Luego, los actores improvisan y dramatizan la historia de la pareja(acto característico del teatro deportivo al cual algunos pertenecían). Esta dramatización resulta plenamente satisfactoria para el público porque nos convierte en cómplices, nos hace sentir parte del espectáculo, ahora nosotros también participamos del juego de la improvisación. Además, nos deja ver el artificio de improvisar, los actores demuestran sus armas y, como decía Brecht, “let them see that you are working”.

Frente la competencia de la televisión y el cine, me parece un logro que el público vuelva semana tras semana. Hay un círculo de “fans” que regresan para enterarse más sobre la vida de los personajes y, en fin, de disfrutar de una noche de teatro. El colectivo de actores se mueve con naturalidad en el escenario y se respira compañerismo, disfrute y respeto, algo contagioso y evidente para el público. A pesar de que el tono es mayormente cómico sería interesante ver como se exploran otros tonos.

El colectivo Teatro Breve(Luis Gonzaga, Lucienne Hernández, Roy Sánchez-Vahamonde, Juan Pablo Díaz y Mikephillippe Oliveros) se presenta todos los domingos en el Taller Cé en Río Piedras y todos los jueves en el Punto Fijo en Bellas Artes de Santurce a las 9 p.m.. La comida del chef Kaltrish es una de las atracciones de los domingos. El costo de la entrada es $5.

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