El video, como tecnología que propone un soporte de producción cultural usado popularmente, nace como praxis en los sesenta. Las compañías Sony y Phillips manufacturaron las primeras grabadoras de cinta magnetoscópicas (video) para el 1965. A precio de tecnología de consumo, los primeros magnetoscopios salieron del uso restringido hasta el momento a la industria televisiva. Esto significa, que de a partir de ese momento la tecnología de producción y conservación de la imagen digital ya no recaía exclusivamente sobre los hombros de la televisión.
La tecnología de video, como paso con la tecnología de la televisión se desarrollo muy rápido. Dentro de un espacio de unos años ya la tecnología era mucho más fácil de manejar, más eficiente y precisa. El teórico de época Marshall McLuhan determina que el rápido desarrollo y difusión de la televisión marcaba la integración de esta tecnología a nuestra vida a modo de apéndice de nuestra anatomía visual. El cine ya había expuesto al mundo a la imagen en movimiento, pero es la televisión la que logra convertirse en parte de todos los ciudadanos, por su inmediatez como medio de comunicar a través de grandes distancias. Acercando a todos los miembros de un circuito de transmisión. Esto todo lo recogió el mundo del arte y con la llegada de los magnetoscopios comenzó una era de representación mediante el uso de tecnologías de producción de imagen electrónica, que por primera vez en la historia eran disponibles para el uso artístico. Esto represento una evolución mas allá de las tecnologías fílmicas, que requería de laboratorios y de procesos químicos muy complejos antes de poder uno apreciar la imagen.
El video arte nace con el artista coreano residente en Nueva York Nam June Paik, quien compra de las primeras grabadoras de video en el mercado Americano, gracias a una beca de la Fundación Rockefeller que le otorgo el premio para que desarrollara sus conceptos audiovisuales. Desde su experiencia en Alemania con el grupo Fluxus venia combinando música con conceptos televisuales. Sus estudios académicos eran en música, y en conjunto con John Cage y la cellista Charlotte Moorman realizo una serie de recitales que trascendían a performances que involucraban al artista y a los espectadores en un espectáculo visual y sonoro que luego se convirtió en su patente. Estos performances delinearon el desarrollo del video musical y la integración del sonido a la imagen en movimiento. El mismo día que compro su cámara produjo y mostró su primera cinta, que consistía de una grabación del recorrido del papa Pablo VI en su visita a la ciudad de Nueva York y su llegada a la Catedral de San Patricio. Antes de esto ya él era conocido por experimentar con televisores interviniéndolos electrónicamente y creando una especie de maquina lumínica de la pantalla de televisión, creando así el concepto de la televisión psicodélica. Estas dos instancias conforman las primera definiciones de conceptos de instalación de video, la proyección y el uso de la pantalla como elemento escultórico.
Paik, transformo el pasatiempo pasivo de mirar la televisión en un gesto activo de creación audiovisual que abriría el arte a un sin numero de posibilidades de representación, por la cualidad inmediata del video y la posibilidad de fácil distribución de las cintas magnetoscópicas.
Otros artistas Americanos que comenzaron con Paik el proceso de desarrollo del video como medio de creación plástica lo fueron el cineasta Ira Schneider y el pintor Frank Gillete, con su instalación realizada en el 1969 titulada Wipe Cycle, consistía de dos pantallas en las que te veías en diferentes momentos y explorabas tu capacidad de actuación. Andy Warhol aporto con sus interesante composiciones de footage cotidiano y sus caprichos visuales de moda y estatus de farándula, estas se presentaban proyectadas. Otro artista lo fue Les Levine, quien realizo una serie de obras de instalación de video que esbozaban sobre patrones de imágenes y su reproducción en un soporte invisible, en el video espacio como le llamó el video artista Jud Yalkut. Douglas Davis, con su instalación Images from the Present Tense en el 1971 jugo con la reorientación de la proyección para crear un efecto de distorsión espacial visual.
El video arte desde el comienzo tuvo unos propósitos muy claros, entre estos ser una alternativa a la convención de la televisión como método de comunicación. El uso de tecnología para la creación de imágenes estaba ligado a la actividad de vanguardia en la plástica, y es acogida por la academia, quien reconoce inmediatamente el potencial creativo de las nuevas tecnologías de creación audiovisual. El campo del video es un campo donde se concretizan en una matriz una serie de entidades corporativas y creativas para desarrollar nuevos modelos de interacción entre la industria y el arte, se crea entonces un campo multidisciplinario donde imperan las cualidades representativas del medio y sus usos para desarrollar nuevos discursos de interpretación de la cultura de la imagen.
Todo esto sirve para mas o menos comprender la variedad de métodos de presentación que utilizaban los primeros video artistas para cumplir con los requerimientos de los espacios comerciales y museográficos.
Los teóricos Herbert Marcuse y el ya mencionado Marshall McLuhan fueron los pensadores de época que desarrollaron el andamiaje para la consideración de la televisión como medio de comunicación en masa y vehículo de creación. Insistían en la necesidad de desarrollar alternativas al uso convencional del alcance de un medio como la televisión, considerando que era una excelente plataforma desde la cual lanzar una campaña de reforma política y social. Este pensamiento permea en los manifiestos de las primeras colectivas de video y cine experimental, que en su época dorada, entre el 1968 y el 1974, llegaron a su máxima expresión contando con publicaciones, circulares, y una presencia en el mercado. Estas publicaciones hacían disponible mucha información sobre el manejo y la venta de equipo, al igual que los avances dentro del campo de la electrónica y la teoría sobre comunicación.
En una de estas publicaciones, Radical Software, publica en 1973 un enunciado del artista Frank Gillete donde esboza su visión del futuro de la televisión: “tendrás una consola en tu cuarto, y una serie de pantallas y con esta consola podrás recibir y programarte vía línea telefónica o tecnología Xerox un catalogo de lo que esta disponible en los bancos de memoria de la computadora. Marcaras un numero de ese catalogo para conseguir en la pantalla lo que quieras ver, y cualquier numero en conjunción, y así es como se experimentara la televisión”. Esto no esta tan distante y de hecho su enunciado podría ser casi profético-visionario de la estética del reality show, que tiene cámaras escondidas y pantallas donde se ven imágenes, se documenta se monta y se presentan segmentos de la vida de individuos que se prestan para ser entretenimiento de las masas televidentes.
Artistas contemporáneos que siguen la tradición del trabajo en video ahora trabajan con el nuevo formato de dvd, mini-dv y mini disc. Todos con sus características muy especificas, y aunque todavía se trabaja con la cinta magnetoscópica no es como lo fue en el principio. Existen tantas maneras de presentar el video como en el principio, muchos artistas han desarrollado el concepto dela instalación y lo han retocado y refinado hasta concretar unas producciones increíbles, como lo es el caso del artista americano Matthew Barney, que con su Cremaster Cycle fue el foco del mundo del arte durante su presentación recientemente en el Guggenheim de Nueva York. Sus piezas de video arte se nutren mucho de conceptos cinematográficos y se desplazan en una serie de cinco piezas donde el artista construye alegorías visuales alrededor del proceso de desarrollo sexual masculino y el desarrollo anatómico del músculo cremaster, que controla los movimientos testiculares. Sus películas contienen muchos elementos de producción cinematográfica pero resulta a favor de ella misma como comentario artístico.
Otra artista contemporánea es Pippilotti Rist, quien recientemente tuvo una exposición retrospectiva de media carrera en el Reina Sofía en España. Sus piezas son hechas en un canal y se proyectan sobre pantallas que están colocadas para envolver al espectador en sus composiciones visuales que comentan sobre el drama del amor y la vida desde el punto de vista femenino contemporáneo. Su pieza Sip My Ocean representa una metáfora al sentimiento de transcurrir el tiempo cuando uno esta enamorado, y la presenta a ella bajo el agua nadando hacia la cámara y estableciendo contacto visual con el espectador. Esta pieza es visualmente hermosa y reta al espectador a la hora de apreciarlo ya que el “estar bajo el agua” durante toda la apreciación del video, que dura alrededor de ocho minutos, te deja un poco falto de aire. Ella se caracteriza por modificar las atmósferas para seducir al espectador a entrar en su juego de significados, con su lema de “como es adentro debe ser afuera” apunta hacia una especie de manipulación muy placentera que ya es patente en su trabajo.
En Puerto Rico tenemos instancias de varias formas de realizar video arte también. Esta tendencia hacia el video llega a nosotros a través de los Estado Unidos en los setenta pero no a sido hasta ahora que se le a prestado particular atención, ya que existen tantas entidades creativas que lo utilizan por su vigencia como medio de representación contemporánea. Las condición local de isla hace que las tecnologías de comunicación de largo alcance, como el televisor, sean especialmente importantes para mantenernos comunicados con el resto del mundo que nos rodea.
El artista Alejandro Quintero recientemente presento una instalación multimedios en el Museo de Arte Contemporáneo titulada El panóptico, sobre ella el vierte muchas ideas sobre el video espacio que menciona Yalkut, integra también conceptos de interfase, ya que el espectador interactúa con la tecnología. Su instalación juega con la narración y con el concepto de archivo computarizado que establece una relación entre dos espacios aislados, uno siendo el espacio donde se graba el video de la narración del espectador que interactúa y, segundo, el lugar donde puedes pasar a ver el archivo de narraciones. Esta pieza remite a la obra de artistas que jugaban con los circuitos de información electrónica y como se pueden convertir en metáforas de interacción social dentro del contexto de la tecnología, remite a la obra de Schneider y Gillete en el sentido que explora la posibilidad del espectador de experimentar con ser actor.
Beatriz Santiago trabaja el video arte como experiencia narratológica y fenomenológica, con su pieza Archivo, que gano el premio del Certamen Nacional de Artes Plásticas en el 2002, aborda el video arte como una experiencia televisual, esta pieza fue mostrada en una pantalla ordinaria de televisión lo que le dio un toque clásico a esta pieza que trabaja con la memoria colectiva local. El hecho de que fuese presentada en una pantalla y no en proyección significa que hay espacio todavía para el trato del video arte como experiencia directa con conceptos relacionados a la televisión. El uso de la pantalla para mostrar esta pieza nos recuerda a los inicios del video arte que tenia gran influencia de la escultura por el uso de pantallas, que remitían a cubos minimalistas cuando desplazados por el espacio de presentación.
Inés Aponte, con su pieza Cuentos de la cuerda floja realizada para su participación en PR’02 [en ruta] en el Ancón de Loíza nos muestra, al igual que Rist, el uso de la proyección como método de presentación. Su exposición se dio lugar en espacios exteriores y la manera de ella presentar su video fue muy pragmática, para garantizar que los que estaban allí pudiesen apreciar el entorno histórico y los comentarios que ella vertió en su video sobre el desarrollo del área y la clausura del ancón.
En fin, con el trabajo arduo y constante de artistas contemporáneos el video ciertamente a calado muy hondo en el terreno de la praxis artística de la ultima mitad del siglo XX, y promete ser un factor definitorio del arte de este nuevo siglo, con varios agentes de renombre local e internacional, como los mencionados trabajando en la actualidad, se consolida la presencia del video y una participación record del mismo en ferias y actividades de arte actual a través del mundo entero. Con la creciente conciencia de la locura del mercado hace sentido que el artista busque un formato en donde no sea posible sacar fuera del contexto de lo racional su valor en el mercado y que responsabilice a la entidad que adquiera sus piezas a tener los recursos disponibles para su presentación y apreciación.