Kike Renta: Sintetizador de la experiencia visual tropical

por: Abdiel Segarra

“La prudencia como dosis, como regla inmanente a la experimentación: inyecciones de prudencia. Habría, pues, que hacer lo siguiente: instalarse en un estrato, experimentar las posibilidades que nos ofrece, buscar en el un lugar favorable, los eventuales movimientos de desterritorialización, las posibles líneas de fuga, experimentarlas, asegurar aquí y allá conjunciones de flujo, intentar segmento por segmento continuos de intensidades, tener siempre un pequeño fragmento de una nueva tierra”
-Gilles Deleuze (1925-1995) en Mil Mesetas (1980)

El caribe… donde, de manera muy particular, la gente vive, habita y se transforma… Abstrayendo las nociones de luz y espacio que nos provee nuestro entorno tropical, Enrique “Kike” Renta, construye unas composiciones pictóricas que reverencian la vida y el color del caribe, fuera de los clichés que alimenta el turismo. El reclama su espacio en el mundo del arte, trabajando incansable y cuidadosamente desde un espacio profesional dual como publicista y artista plástico, concepto que no es nada nuevo, ya que la dedicación, estructura y rigor que requiere el campo de la publicidad solo complementan los requerimientos de inmersión y esfuerzo que demanda la pintura. También existen varios artistas alrededor del mundo que ejercen en ambas profesiones, como lo es por ejemplo Damian Hirst entre otros nombres. Renta nos revela que siempre a tenido preocupaciones referentes a lo que es la plástica, y que busca desarrollar mas su talento y su ojo para conceptos referentes a composición, gestos de improvisación y las “impresiones” que le caracterizan.

Gaudí, reflexionando sobre la sofisticación de la plástica Catalana, argullía que los Catalanes tenían un concepto superior de lo que era la belleza por la manera en la que el mar Mediterráneo reflejaba la luz del sol hacia la tierra de Cataluña. Renta comparte esta introspección sobre la geografía y su aplicación a la teoría del arte, estableciendo primeramente que es un artista proveniente de un pueblo costero. Es interesante ver como en sus trabajos, esas cualidades sobre la luz natural en Puerto Rico, se convierten en una plataforma para desarrollar un estilo pictórico que simultáneamente se informa y desarrolla tratados que rigen la pintura contemporánea local y universal.

Combinando automatismo con apropiación de diversos motivos y técnicas Renta fabrica sus pinturas, que con mucho esmero estudia y refina hasta conseguir una especie de expresionismo metafísico conceptual. Inspirándose en el entorno urbano y rural, y en la misma historia de la pintura el artista se caracteriza por sus cuadros historicistas monumentales. El estudio de su trayectoria, que al momento esta incursionando en el ámbito internacional, nos dirige hacia el desarrollo académico de la teoría sobre pintura en Puerto Rico, abriendo paso a discusiones sobre representación. Renta menciona que le es inmaterial el análisis iconográfico de su trabajo, que su intención de crear no es para dictar significados preordenados y enforzarlos mas que abrir paso a la pura apreciación. Busca que su trabajo se reconozca por lo que es… pintura que solo pretende ser una pintura… haciendo un statement muy contemporáneo sobre la superficialidad o la futilidad de representar o analizar basándose meramente en referencias a la cultura.

Renta combina la pintura con las filosofías referentes a la muerte del sujeto. Mediante esto el y el espectador se liberan de la subjetividad en la lectura; esto se traduce en términos de lectura a una dualidad en la que se claudica y se ensalza simultáneamente toda posibilidad de romanticismos absurdos.

David Reed, pintor que comenzó su carrera para allá para los setenta y que es fuente para Renta, combina elementos inherentes del arte conceptual y procesos pictóricos “mecanizados” para fabricar una serie de obras cuyo contenido es puramente estético. Lo que lo suma a la tradición de artistas que abandonaron la representación alegórica, que por cientos de años fue el estandarte elevado sobre el hasta de la pintura. Las investigaciones de Reed giran en torno a la mecanización total del proceso de pintar para crear unas composiciones abstractas carentes de significado literario. Este pintor ejerce la hermenéutica de la abstracción, busca que su pintura sea vista desde la epistemología o quizá la escatología, para entablar un puente de comunicación con el espectador que trasciende las nociones convencionales de espacio y tiempo. Esto en parte es lo que motiva el trabajo de Renta que se apropia de muchas de las licencias que Reed aporta en sus investigaciones.

Siguiendo los pasos de Reed muchos artistas concentrados en los tratados sobre la pintura contemporánea desarrollaron una actitud de “pintar es igual a intelectualizar”. Renta, aunque si intelectualiza su plástica, no sigue esta agenda al toque, porque su pintura se puede disfrutar aun sin saber toda la teoría postmoderna de creación plástica con las que artistas justifican sus cuadros; Renta se nutre de una fuente superior a los discursos , la perfección visual compleja de la naturaleza tropical. Si comparte con otros artistas la acción de crear “maquinas de teoría de la pintura”, concepto teórico de Warren Sack que se desprende del estudio de la obra del filosofo francés Gilles Deleuze (citado arriba) y el psiquiatra retirado Frank Guattari.

Deleuze y Guattari desarrollaron el concepto de la “maquina deseante”, siguiendo las pistas de Duchamp y otros artistas del dada y el surrealismo. Ellos ilustran como un signo, libre e independiente, puede poseer la capacidad de generar una cadena de pensamiento en su lector que gire en torno al deseo, Sack en su ensayo Maquinas de la teoría de la pintura, ilustra como algunos pintores trabajan generando imágenes que funcionan similarmente, pero que buscan no generar deseo si no opiniones sobre la naturaleza misma de la pintura. Los cuadros de Renta, siguen este discurso, el crea unas composiciones que se convierten en entidades independientes, como dicen Deleuze-Guattari “maquinas”, que en vez de generar un objeto generan ideas sobre si misma.

Su característico estilo compuesto consiste en parte de su integración de técnicas graficas a la pintura. Convirtiendo tamices, rolos, “squeegees”, y gubias en “pinceles” para lograr distintas calidades y texturas. Esto parece reflexionar quizá sobre nuestra tradición plástica que esta muy ligada al grabado, y que es parte de la educación visual de Renta. Su estética se esboza sobre una reflexión de nuestra realidad colectiva, del paisaje (de campo y ciudad), y un inventario de referencias, que usa libremente en su estilo de pintura all-over para construir motivos, mas que un tema sólido en especifico.

No entra en comentarios sociales conscientemente pero sabe que existe algo de eso en su trabajo, sino por alguna referencia en algún titulo de alguna obra por referencia del mismo, que reafirma su orgullo de venir de una clase social trabajadora.

Luego de muchos años de trabajo en el campo del arte y la publicidad, este artista entiende que cada espectador aporta sus experiencias vivénciales y sus gustos estéticos a la hora de mirar pintura, lo que termina interfiriendo con sus posibles intenciones originales. El se libera de la responsabilidad de la representación y se enfoca en aspectos mas de diseño con comentarios y experimentaciones pertinentes a la teoría del color y la composición, tendencia plástica que vemos en el trabajo de referencias universales como Robert Delaunay, De Kooning, Günther Förg, Hans Hoffmann y Anselm Kiefer. Tambien intercala investigaciones sobre el desarrollo de la pintura en Puerto Rico, reverenciando la obra de artistas como Olga Albizu, Luis Hernández Cruz, y Augusto Marín.

Renta no solo realiza pintura, sino que también entra en otros medios de creación plástica, entre ellos la fotografía, el arte digital, e instalación. Su estilo varia de acuerdo a la naturaleza del contexto en que es invitado a participar. Para PR’02 [en ruta], actividad curada por Michelle Marxuach en el 2002 por ejemplo, Renta presenta una instalación en un espacio publico. Su presentación consistía de una instalación sobre el paseo de Loíza, unas lozas de vinilo con textos impreso sobre ella son colocadas sobre la acera del paseo, los textos son una colección de datos estadísticos e históricos sobre el área y reflexiones personales del artista que recogen sus experiencias creciendo en el pueblo de Loíza. Esto lo llevaba a “conversar” con los transeúntes. Este concepto es uno que remite al trabajo de Joseph Kosuth y On Kawara con su gestión de traspolar el arte con teoría semiótica, con la diferencia por supuesto que su trabajo se da en un espacio publico y explora mucho mas que ls convenciones del lenguaje, en esta instancia en especifico Renta explora las convenciones de la historia, la suya personal y la colectiva.

Gilles Deleuze planteaba: “En el arte, la finitud del material sensible se convierte en soporte de producción de ideas y preceptos que tienden a ser más excéntricos en respecto a coordenadas y estructuras.” Algo que Duchamp había esclarecido décadas antes en su frase celebre: “el arte es un camino que conduce hacia regiones que no son gobernadas por el tiempo ni el espacio…”. Todo esto potencia la impronta de Renta de crear una sintaxis visual patente, a pesar de todo el hoopla que hay sobre el fin del arte y el fin de la pintura, que como explica Arthur Danto en su texto After the End of Art, es una manera muy dramática de exteriorizar filosóficamente que viejas posturas y modelos están siendo reemplazados con nuevas ideas sobre lo que es “arte” o “pintura”. Renta, al igual que Deleuze y Danto, se disfruta mas desde una plataforma que contempla también las teorías del caos y la complejidad.

La teoría del caos, formulada para los años sesenta, toma como interés fenómenos que parecen azarosos o arbitrarios, y establece que en el estudio de estos fenómenos encontraremos cierta lógica matemática. La teoría de la complejidad por otra parte establece que se puede clasificar fenómenos de acuerdo a su complejidad algorítmica o computacional, o sea que se puede crear una especie de sistema de clasificación que parte de las diferencias intrínsecas de los elementos a ser clasificados. Estas teorías, como conceptos universales empíricos, se han llegado a extender a un continuo amplio de prácticas, como lo son muchos campos profesionales dentro de la ciencia y el arte.

En resumen, se puede decir que la obra de Renta, trata de “traer orden” al caos, a la misma vez que se puede decir que se nutre de el y busca aprender sobre el potencial creativo absoluto del mismo. Lo estudia y lo emula para poder entonces como un compositor musical crear sus despliegues de energía cromática sonora.

Por Ralph Vázquez

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