Urbanismo

por: Abdiel Segarra

La ciudad se define como, una concentración urbana caracterizada por su alta densidad poblacional y un dominio de fundamentos de industria y servicio. Urbanismo es una palabra que se deriva del antiguo Latín urbe o urbi, y se define como la agrupación de conocimiento referente a la planificación y desarrollo de ciudades. Como se puede intuir entonces, el estudiar el desarrollo periodizado-histórico del urbanismo es de muchas formas estudiar el desarrollo del carácter social colectivo del hombre (que se refleja mas puramente en el diseño arquitectónico). Como práctica científica, el análisis de la historia del urbanismo, nos muestra concretamente nuestra trascendencia a través del tiempo dentro del contexto de la ciudad. Junto con los arquitectos y los economistas, los urbanistas se encargan de proyectar la ciudad hacia el futuro; proveyendo a la sociedad, al igual que a la empresa publica y privada, incentivos. Crean empleos para los nuevos ciudadanos, ayudan a empresas nuevas igual que a las ya existentes a prosperar y reorientan las que no. En síntesis el urbanista analiza e interpreta las fuerzas regionales e internacionales que afectan la viabilidad cultural y económica, y luego lo traducen a estrategias para incrementar la productividad y la calidad de vida de los ciudadanos.

A partir de la revolución Industrial (siglo XIX), dada la complejidad que caracteriza la industrialización y el desarrollo del capitalismo, se comienza a prestar atención especial al arte de proyectar y construir ciudades. Se escudriñaba la posibilidad de crear una sustenibilidad en una nueva ciudad que balanceara la vida digna de un hombre y la eficacia de la empresa que llevaría a cabo su construcción. Como primer paso para lograr este balance se delineó dos aspectos fundamentales, el perfeccionamiento de la tecnología y la división del trabajo. La división del trabajo se define como la distribución de labores entre los ciudadanos para fomentar la productividad y el seguro desarrollo de una ciudad. Todo esto, claro esta, se mostraría más difícil de lograr de lo que pensaron los primeros grandes urbanistas de la modernidad.

A mediados del siglo XIX, la necesidad de crecimiento y ensanchamiento de las ciudades se convierte en imparable. El aumento demográfico, la creciente industria y las innovaciones que requerían terreno, como el tren y el nuevo concepto de edificios “high-rise”, no podían satisfacerse con el terreno que delineaban los cascos antiguos. Las murallas que permanecían habían perdido su valor estratégico-militar, y su función era contraria al carácter de libre comercio del sistema capitalista.

El Barón Georges-Eugene Haussmann (1809-1891), urbanista francés, es concebido como héroe y destructor simultáneamente de la ciudad de Paris durante el siglo XIX. Entro en oficina bajo Napoleón III en 1853 y fue encomendada la reconstrucción de Paris, lo que comenzaría a realizar para los 1860’s. Su deseo era llevar a Paris de un aspecto medieval (descrito por personas de la época como un lugar abandonado, antihigiénico y desorganizado) a lo que luego se convertiría en el estándar de una ciudad occidental civilizada. En su tiempo reconstruyo alrededor del 60% de la ciudad, a gran costo al estado y la sociedad parisina, que no veía fin a la total redefinición de lo que conocían. Entre los cambios drásticos que se llevaron a cabo encontramos: el ensanchamiento de las aceras (para convertirlas en lo que conocemos hoy como Boulevard, emblemáticos de una ciudad con una economía prospera), un sistemas de cloacas extensísimo (manifestación de la revolución higiénica, que se venia fraguando desde la época de la Ilustración), nuevos puentes, la Opera, la inclusión de distritos aledaños entre muchos otros cambios a la infraestructura de la ciudad.

El ambicioso plan de Haussmann para el desarrollo de Paris giraba en torno a las ideas sobre economía y sociedad. Esta abierta división de esas manifestaciones, ya consustanciales en el concepto “ciudad” por autonomasia, creo una disyunción cultural en la colectividad; en un sistema donde se motiva la competencia y la producción la gente que ejerce trabajo manual y la gente que lo compra o lo financia se comienza a concentrar, polarizando así la cultura en “alta”(la de los poderosos) y “baja”(los sectores marginados de ese poder). Todo esto se manifiesta en términos urbanísticos en como se seccionan las ciudades por áreas exclusivas de gente “rica”y “pobre”. El problema era ( en ese momento al igual que ahora) la definición de una política cultural coherente y satisfactoria para todos los habitantes de la ciudad; cuando se habla de política cultural se debe entender como enriquecimiento intelectual para el individuo y la colectividad, que no es lo mismo que entretenimiento exclusivo para una elite pudiente. Esta diferencia no se vino a generalizar hasta ya muy incorporada la cultura con el capital.

Esto se concibió originalmente con la idea abrir la ciudad y generalizar los beneficios del capitalismo organizado, pero por muchas razones, entre ellas la necesidad de “control y dominio total” de ciertos individuos y colectividades, comenzó la rápida y efectiva cancelación de los tradicionales modelos culturales (el ensayo, La lógica cultural del capitalismo tardío, de Friedric Jameson [1991] ilustra esto muy elaboradamente).

El concepto Moderno de urbanismo (que comenzó abiertamente su agenda con Haussmann) resulta en un urbanismo consciente de sí mismo, dando paso a su madurez teórica ya para principios del siglo XX. Con arquitectos como Daniel Burnham, Robert Moses, Le Corbusier y Lucio Costa. De todos estos uno de los mas conocidos es Le Corbusier, por su perfeccionamiento de una medida estándar, o modular. El modulor, inspirado en el tamaño promedio de un ser humano, hacia posible la estandarización del diseño de muebles y de espacios de vivienda, facilitando el trabajo del arquitecto urbano hacia lograr una maximización del espacio disponible para desarrollo. También creo una serie de modelos para ciudades partiendo de esa mentalidad modular (como su Modelo para una ciudad de 3 millones, 1922), que resolvería ciertos problemas de hacinamiento en varias partes del mundo. Claro que todo esto genero también una serie de problemas, muchos de ellos sociales, otros estéticos. Otro arquitecto, que aporto al desarrollo de un estilo internacional o universal de arquitectura, lo fue Frank Lloyd Wright. Él, al igual que Le Corbusier, experimento con conceptos urbanísticos y llego a someter modelos de ciudades sostenibles, basándose en las ideas de una “ciudad jardín” del británico Ebenezer Howard. La ciudad jardín representaba un ambiente neutral adaptable a toda ideología, donde la naturaleza y el hombre coexistirían utópicamente. Esto pretendía aliviar a las masas que habitaban en la ciudad de las presiones del creciente sistema capitalista.

A mediados del siglo pasado después de la Segunda Guerra Mundial (entiéndase las décadas de los 50’s, 60’s y 70’s), se llevaron a cabo planes de renovación urbana en casi todas las ciudades europeas afectadas por el intercambio de fuego entre facciones aliadas y nazis. Ya había, en la faena de la reconstrucción, una segunda generación de arquitectos que contrastaban con la anterior mentalidad de “ciudades llenas de hitos urbanos dignos de una ciudad europea”. Aunque luego su trabajo termina siendo repetitivo y estéticamente monótono (por la hegemonía de valores cívicos y una imperiosa institucionalidad). Estos esfuerzos se caracterizaron por hacer caso omiso a las fuerzas sociales que generan y afectan el desarrollo económico de una ciudad. Pensaban que si una función económica, como el comercio o la industria fallaba, lo que se tenia que hacer era fácil: Demoler la vieja infraestructura para luego limpiar el terreno y reorientarlo hacia un nuevo uso. Esto no resulta tan fácil, pues muchas veces luego de la limpieza del terreno no surgen intereses sustentables y ese nuevo desarrollo no llega, creando así los conocido “slums” (como le llamamos en Puerto Rico, comunidades especiales) que se caracterizan por el marginamiento de la vida cultural por parte de los altos estratos sociales y el estancamiento económico, que nunca se motivan a resolver, no dejándoles otra opción mas que vivir en ellos para permanecer con la familia (que es muy de nuestro carácter social general). Este patrón de devaluación de terrenos se ve de diversas formas según el plano de diseño de la ciudad. Al igual que a través del estudio del plano podemos ver nuevas medidas para cambiar el desarrollo y favorecer estos sectores (que es el interés de muchos proyectos de arte publico entre otras convenciones para la difusión de los beneficios del arte institucional a la totalidad de la población).

Existen varios modelos de desarrollo que afirman dos ideas directrices de crecimiento urbano, el envolvimiento y la atracción. Esto resulta en una serie de teorías que apoyan diferentes planos de desarrollo que parten desde la influencia del contexto natural de la ciudad y las características culturales de la población. Entre estos modelos encontramos el plano cuadricular (mas conocido como el plano Hipodámico, atribuido a Hipodamos de Mileto en el siglo I a.d.C. por su diseño del puerto El Pireo en Atenas, Grecia), que se forma diseñando las calles para que se intersequen en ángulos de 90°, el plano equirrectangular, el ortogonal, el plano lineal (concepto desarrollado en España por el arquitecto Arturo Soria (siglo XIX), inspirado en el concepto de ciudad jardín y los pensamientos utópicos de autores como Fourier y Fernández de los Ríos. Su plan consistía de un crecimiento urbano alrededor de una avenida central que corra de norte a sur que comunicaría y daría cohesión al plano, es reconocida como una de las grandes aportaciones al desarrollo de la teoría urbanística del siglo XIX), el plano radio céntrico, y el plano irregular (urbanismo “anárquico” caracterizado por reflejar mas concentradamente el carácter social de sus ciudadanos, también de manera menos mediada). El modelo Hipodámico es el mas repetido de estos modelos, lo podemos observar en la planificación de Nueva York o el Viejo San Juan, aunque la mayor parte de las ciudades contemporáneas consisten de una combinación de estos planos. Ese mencionado concepto de ciudad jardín se a conjugado con todos ellos.

Es importante recordar, sobre todas las ideas inherentes al urbanismo, la misión que deben de tener estos funcionarios públicos. Una misión caracterizada por un estudio minucioso de los modelos de desarrollo puestos en movimiento en el pasado y una proyección efectiva de estos hacia el futuro. Desarrollar planes sostenibles para el crecimiento de la ciudad, en un entorno de rápida evolución tecnológica y cambiantes esquemas globales que refieren a relaciones de trabajo y sociedad. A los urbanistas y a los arquitectos (o híbridos de estos), como entidades técnicas dentro del contexto del urbanismo, son responsables de garantizar un balance ecológico y social para sus ciudadanos al igual que les toca también conceptuar renovaciones urbanas efectivas para ese progreso económico que mira hacia el futuro.
Por Ralph Vázquez

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