Hacia una revolución radical, el arte actual de Osvaldo Budet

por: Abdiel Segarra

“Vivir en una colonia tercermundista me ha hecho conciente y curioso de las relaciones entre las figuras de autoridad y los impotentes. Veo mi práctica como artista plástico como la analogía entre las relaciones políticas entre los grupos municipales y el público. Mis roles en el acto de crear arte son dos, el de una fuerza colonizadora (quizás del canvas o el medio) y el de espectador no representado en el teatro de la política capitalista internacional.”

-Osvaldo Budet, Artista

El conformista o el apolítico son los que están permanentemente en situación infantil, pues aceptan la Ley sin discutirla y no desean participar en su formación. El que vive en la sociedad sin voluntad en lo que concierne a la Ley, sin voluntad política, no ha hecho más que remplazar el padre privado por el padre social anónimo. [...] Lo que quiero es que la sociedad deje finalmente de ser una familia, falsa por añadidura hasta lo grotesco, que adquiera su dimensión propia de sociedad, de red de relaciones entre adultos autónomos.”

-Cornelius Castoriadis, Filósofo, Psicoanalista y Economista

El artista Osvaldo Budet (n. Puerto Rico 1976), graduando de la Escuela de Artes Plásticas de San Juan y la Universidad de Maryland, establece que las políticas internacionales[1] y las locales varían en aplicabilidad, y evidentemente en términos de calidad; Lo que se hace en política a nivel internacional tiene unos códigos morales y éticos menos tangibles y muchísimo más retóricos que la de los sistemas micro[2], que enfrentan problemas más prácticos y más ligados al diario vivir de los ciudadanos de los pueblos menos cosmopolitas. A nivel internacional Puerto Rico es un Estado, Libre y Asociado a los EE.UU. por su propia volición, pero la verdad local o regional es que somos igual que otra colonia imperial de antaño, una “provincia de ultramar” manipulada social, económica y políticamente para beneficiar la cultura dominante.

La segunda cita habla de la decisión conciente que toman muchos seres de permanecer al margen de la toma de decisiones políticas. Muchos ciudadanos votantes prefieren no participar del proceso democrático al haber ya delegado de forma definitiva el poder y la confianza en el gobierno a solo los interesados en ese poder. Esto crea evidentemente una crisis de control de calidad en los procesos de elección de estos oficiales apoderados.

Castoriadis explica que las relaciones “familiares” son detrimentales para la garantía de salud detrás de cada interacción entre humanos; Las relaciones entre familiares, por lo general, trascienden lo que vemos que hacen “bien” o “mal” nuestros familiares. El establece que la disposición de tolerar comportamiento amoral o antitético este demasiado presente como para poder llevar una relación dirigida a expurgar manifestaciones patológicas y concentrarse estrictamente en lo más beneficioso y efectivo para resolver problemas que afecten la colectividad.

Ambas citas las podemos asociar a observaciones muy intimistas sobre lo que hacen tanto Budet como Castoriadis, pero pensando un poco más literariamente, ¿no tenia acaso el poeta Jorge Luis Borges razón? ¿No es cierto que lo que “le pasa a un hombre le pasa a todos los hombres”?

Partiendo de esa interrogante llegamos entonces a contemplar una síntesis de estos dos mensajes poderosos y determinantes. ¿Ese “impotente” que menciona Budet no será a caso uno de los “conformistas” de Castoriadis? ¿Mismo perro, distinto collar?

La observación brindada por Budet brota de su análisis del contexto social, económico y político de la isla de Puerto Rico, que a grandes rasgos se puede concluir esta plagada en la actualidad por la peor racha de corrupción que se halla visto en su historia desde la época colonial española. En esta realidad isleña grupos y micropolíticas se rifan el poder, mientras que los que quedan al margen emprenden la lucha por sobrevivir en un mundo de altos costos de vida e incertidumbre cultural. Osvaldo Budet habla a favor de esos que no pueden ser oídos por los burócratas, aquellos mismos que, por traer un término Deleuziano, han quedado desterritorializados.

Entiendo que, mediante su obra, Budet busca repensar ciertas coyunturas históricas de Puerto Rico, trayendo discursos y personajes proscritos en los círculos políticos en los medios a los círculos del análisis del arte. Atando su obra con la cita de Castoriadis, Budet busca darle terapia de shock al espectador desapoderado y por ende apolítico. Budet busca traer, mediante sus imágenes meticulosamente fabricadas, al espectador al centro del tablero de juegos de los poderosos.

El artista busca un bypass efectivo a la agenda que desea encubrir ciertas incongruencias históricas en la memoria colectiva; En la obra de Budet se puede detectar una alusión muy particular a Andy Warhol. Este icono de la escena del arte en la posguerra ‘cosmetifica’ el Modernismo y la historia progresiva del mismo. Warhol luego remueve el optimismo que caracteriza la vanguardia histórica de la primera mitad del siglo XX e inserta ironía plástica (artística) y estéticas publicitarias o de prensa. Budet cosmetifica a su vez la historia tácita de nuestra nación Puertorriqueña, la misma que contrasta abruptamente con el contenido de libros de texto escolares sobre nuestra gesta centenaria como pueblo. El extrae del epicentro del corazón roto de la lucha por la autonomía de Puerto Rico sus mártires o, mejor dicho, sus bajas en la lucha contra los colonizadores y los sublima en sus pinturas, las que sirven también a modo de pintura ahistórica[3]. Estos cuadros simbolizan: 1. El deseo de Budet de gestar una transformación de las consideraciones históricas de sus sujetos y contextos y 2. El deseo del espectador de reconciliar lo que cree que “conoce” sucedió y lo que “le consta” ocurrió realmente.

Las pinturas de Osvaldo Budet, cuya confección la ubica en el renglón del pop post-conceptual, posa como fotografía, y fueron realizadas con materiales facsímiles razonables a los que crean la imagen fotográfica sobre el celuloide. Las imágenes resultantes de este proceso híbrido tecnicista/historicista poseen una aura cuasimacabra, que hace que la mente del espectador casi toque la fuente aludida por Budet en el inconsciente colectivo Jungiano (el nuestro siendo regional y Boricua).

“…are silent over his trembling legs”- óxido de hierro, acero inoxidable, plata y óleo sobre panel 24″ x 18″

Al igual que los artistas pop ‘antiguos’ (entiéndase Warhol, Polke, Ruscha, Hamilton, et al) Budet trata de fabricar una imagen que resulte contundentemente provocadora por sus posibles lecturas e interpretaciones históricas. Budet también se ubica[4] en esta para legitimar la gestión de cuestionar y enfrentar esa construcción histórica a la que alude la imagen. Esta licencia ha sido luchada por artistas desde época inmemorial (desde Velásquez hasta Jeff Koons), para de esta forma servir de ejemplo y colar nuevas actitudes y acercamientos a las construcciones epistemológicas de nuestra sociedad.

“bist du bei den grünen…”- grafito, polvo de diamante, aluminio y óleo sobre panel 12″ x 24″

El artista Osvaldo Budet vindica el poder de la documentación al provocar la conciencia histórica del espectador. Mediante referencias cruzadas logradas a través de la apropiación de imágenes documentales, sacadas de los archivos históricos públicos y privados, deposita una mina semiológica, detrás de la cual yace una historia al borde de ser perdida para siempre por la inacción de los ciudadanos de Puerto Rico y el deseo encubridor de los que poseen el poder. Si seguimos el camino propuesto por sus cuadros, quizá todavía se pueda fortalecer la identidad Puertorriqueña, al borde de una enfermedad terminal por el patrón repetitivo de períodos de malnutrición y abandono. Todo esto último, creámoslo así o no, alude directamente al estatus de Occidente en general, quien también enfrenta crisis de calidad y confianza por el desfalque a los significados de los conceptos “verdad” y “justicia” que heredamos del siglo XX. Y para regresar al concepto Borgiano mencionado anteriormente -quizá no todos seremos iguales pero todos compartimos un escenario psicobioquímico y, como establece el Budismo, allí todo se ve y todo se siente, de forma individual y colectiva simultáneamente. En resumen solo nos quedan los gestores de esta transformación necesaria, siendo el artista centro de este escrito un ejemplo de este nuevo modelo de profesional cultural, una entidad favorecedora de este nuevo deber de las humanidades.

Para conocer más sobre Osvaldo Budet y ver imágenes, visiten su web: www.osvaldobudet.com

Ralph Vázquez-Concepción

Editor Conboca


[1] La “política internacional” la defino yo aquí como una especie de campaña publicitaria alineada a flor de piel con los intereses políticos y socioeconómicos multinacionales de quienes gestan su incepción, no necesariamente con los intereses de quienes se van a ver afectados por las consecuencias sociales y materiales, o como menciona Joel Bakan en La corporación, “externalidades”.

[2] Aquí defino “sistemas micro” como los gobiernos municipales, las ciudades y las unidades familiares, partes del todo que llamamos nación y que están sujetos estrictamente a proteger, desarrollar y ofrecer una calidad de vida cónsona con la Declaración de Derechos Humanos a sus individuos integrantes.

[3] Defino “pintura ahistórica” como una pintura con contenido histórico, modificado, para servir de representación de los deseos de interpretación comparativa del pintor quien la ejecuta.

[4] El cameo que tanto disfrutamos ejecutar en ciertos momentos de nuestras vidas, sean estos vividos en la imaginación o en la vida “real”.

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