Hablemos de la EAP

por: Editor Conboca

La Escuela de Artes Plásticas es una universidad del Estado (conviene recordar que Estado es un concepto mucho más amplio que gobierno de turno). A esta institución, primer centro de educación superior de las artes en Puerto Rico, la única que ofrece un bachillerato en Bellas Artes, se le ha aplicado la Ley #7, lo qu …e ha representado una reducción significativa de sus empleados regulares. Además, el gobierno le otorga este año un presupuesto para gastos recurrentes de poco más de $300,000.

Han leído bien: se trata de una cantidad… ¿cómo diría para no sonar grosera? ¿ridícula? ¿insultante? ¿una limosna inaceptable? Sí, eso es: una limosna inaceptable. ¿Cómo alguien que respeta una institución universitaria puede siquiera contemplar la posibilidad de que esa institución reciba semejante cantidad?

Estamos hablando de la estabilidad y, sobre todo, de la continuidad imprescindible que requiere esta institución universitaria con más de 500 estudiantes matriculados. Estos estudiantes necesitan la certeza de la continuidad para proyectar y delinear su futuro académico y profesional responsablemente.

Estamos hablando de una universidad pública que necesita fondos necesarios para que la calidad de la enseñanza no se afecte: profesores bien pagados, biblioteca actualizada, clases y talleres con número limitado de estudiantes para asegurar la mejor preparación y formación académica, dinero para becas para viajes y para estudios, en fin: todo aquello que se necesita para que los estudiantes reciban al final un verdadero título UNIVERSITARIO.

UNIVERSITARIO, ese es el primer término que tenemos que defender, el segundo es PÚBLICO. El gobierno tiene una responsabilidad ineludible con la Escuela de Artes Plásticas, porque es una universidad pública. Me refiero a la responsabilidad de reconocer la inversión realizada a lo largo de los años, a darle continuidad a un proyecto educativo y cultural de gran calidad. Me refiero a que el gobierno debe reconocer el vínculo indisoluble entre la producción artística e intelectual con la calidad de la convivencia y de vida de los ciudadanos.

Con este exiguo presupuesto obligan a la administración a buscar fondos o a generarlos de forma que se corre un terrible peligro de masificar las clases, bajar los niveles en los criterios de admisión, invertir recursos y esfuerzos en realizar actividades de recaudación de fondos. En fin, se corre el peligro dejar de ser una universidad pública de calidad.

No podemos permitirlo. Puerto Rico no puede permitirlo. El país necesita un espacio y un proyecto como la EAP, perderlo, dejarlo perder, sería un golpe mortal a las artes.

Rosario Romero
Profesora de Historia del Arte
Escuela de Artes Plásticas

*Para más información: www.cultura7.org

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