El trabajo de Rafael Miranda y la Estética Relacional

por: Abdiel Segarra

Según Nicolas Bourriaud, “la estética relacional no constituye una teoría del arte, ya que esto implicaría el enunciado de un origen y de un destino, y no una teoría de la forma” (N. Bourriaud, Estetica Relacional, 2da edición, 2008). Las formas vendrían siendo los roces y las transformaciones que generan nuevas posibilidades de hacer y leer, los modos en los que se genera el arte y los efectos que produce.

Bien, podríamos encontrar un sinnúmero de ejemplos en Puerto Rico, que presentan un dialogo directo con lo que identifica Bourriaud como estética relacional. A mi parecer ésta habla de cómo mucho del arte contemporáneo hecho desde los 90 hasta hoy, entiende al arte como plataforma de encuentro, o bien como maquinaria que permite y genera el encuentro de los individuos. Ejemplo de ello podrían ser los trabajos de: Omar Obdulio Peña Forty, Chemi Rosado Seijo, Jesús Bubu Negrón, Beatriz Santiago Muñoz, Rafael Vargas Bernard, el coelctivo Puntos Suspensivos, proyectos como Guerrilla Sex Education, Desayuno Calle, y muchos otros artistas y organizadores que se valen del estudio o generación de encuentros interpersonales, para el desarrollo de discursos y para discutir sobre los modos a través de los cuales se construye la convivencia.

Rafael Miranda es producto, en parte, del Departemento de Artes Gráficas (Grabado) de la Escuela de Artes Plásticas, de la cual se graduó en el 2008. También de la experiencia informal de algún número de viajes fuera de la isla y de su trabajo como escenográfo. Miranda, es un productor inagotable, no sólo es artista, sino como mencioné arribe es, escenográfo para cine y teatro, ha fungido como gestor, productor y asistente de artistas. Miranda ha presentado su trabajo dentro y fuera de la isla, más recientemente pudimos ver su obra en la exhibición Tendencias curada por Alex Reyes y Norma Vila en el Museo de Arte Caguas.

Debo mencionar, que Miranda es colaborador asiduo de muchísimos proyectos artísticos. Sería muy raro que alguien le pidiera ayuda y él se la negara. Esto aunque que parezca irrelevante, a mi entender nutre de muchísimas formas su práctica. Si bien, el arte visto desde la estética relacional, provoca encuentros, diálogos y relaciones interpersonales, el trabajo de Miranda parte de esos encuentros, se nutre de ellos, y de su sociabilidad como individuo que se goza de esa interacción; conocer personas, y ganar cercanía con ellos a través de puntos de coincidencia, como lo podrían ser las costumbres, los refranes y el espacio publico.

El trabajo de Miranda, tiene un diálogo estrecho con la estética relacional que propone Nicolás Bourriaud. Tal y como nos comenta, “el arte mantiene juntos momentos de subjetividad ligados a experiencias particulares” (N. Bourriaud, Estética Relacional, p. 20). Si bien cada individuo tiene un manera particular de ver, escuchar y entender lo que le rodea de acuerdo a las experiencias que le han formado. El arte sirve de instrumento para crear encuentros entre esos puntos de vista y experiencias. Ya sea por la multiplicidad de lecturas que tienen los proyectos de arte en la actualidad, o por que el proyecto en sí mismo invita a un encuentro. El arte se ha ido transformado en un espacio para coincidir.

Ejemplo de ello podrían ser los proyectos alternos a las instituciones, que se generaron en la isla a partir del año 2000. Desde M&M proyectos, pasando por =DESTO, PUBLiCA de Kristine Serviá, Área, hasta Beta-local y los espacios de Blog; se evidencia uno a uno y en las propuestas de los artistas que se sirvieron de esas plataformas cómo el arte ha servido de dínamo para que las personas se encuentren, coincidan o se vean a través de sus relaciones con los otros. Para ampliar esto voy a referirme a 4 proyectos del joven Rafael Miranda.

Si el arte contemporáneo es cada vez un espacio menos mediado por la especificidad de medios y más por la particularidad de abordajes y contextos, Miranda es un excelente ejemplo. Evidencia de ello, son sus proyectos mayormente realizados fuera de los espacios convencionalmente delegados al arte. Performance, intervención, documentación, mayormente enfocados en el desarrollo de una crítica sutil sobre las convenciones o realidades que se han dado por sentadas.

En principio, sus proyectos podrían parecer muchos de ellos sacados de algo así como lugares comunes muy puertorriqueños, y que hasta cierto punto los son, pues parten de apropiaciones de refranes o situaciones cotidianas propias de su entorno más inmediato: Bayamón, Puerto Rico, el periódico, el tráfico, el mundillo del arte puertorriqueño, etc. Lo curioso de ellos es que más allá de solamente recrear o presentar lo dado, Miranda logra a través del humor y la ironía invertir la mirada y provocar una observación reflexiva sobre las situaciones.

Éste el caso de “Protesta”, “La casa del perro”, “Antena” y “Sponsor me”,  proyectos realizados fuera de espacios de galería o de museo en los cuales Miranda reflexiona sobre lo público y la relación que se tiene con los ámbitos que através de lo cuales se experimenta (por ejemplo: la publicidad, la protesta, la cotidianidad, el folklore y la tradición).

En el primero, identifica cómo recientemente en Puerto Rico las grúas utilizadas para las construcción de proyectos de edificios y urbanizaciones estaban siendo apropiadas por individuos para protestar y lograr más y mejor visibilidad para su causa. Fue el caso del padre que reclamaba por la custodia de sus hijos desde lo alto de las grúas y del afamado Tito Kayak cuando estuvo en la grúa en los predios de la construcción del proyecto Paseo Caribe. Rafael a través de la apropiación de la imagen ya tan reconocida de la grúa construye un diseño en blanco y negro con la palabra “protesta” entre un paisaje de edificios en construcción. El proyecto se pasquina, tal cual si se estuviese anunciando un reclamo/invitación al público a protestar, a apropiarse de esos espacios, a protestar en contra de ellos, a reflexionar sobre la utilización de los mismos; en fin a protestar, solidarizarse o no, pero protestar. A la vez se apropia del acto de pasquinar para referir y estimular la gestión de acciones concretas en lo individuos.

En el segundo caso, “La casa del perro”, alude a la peña en la playa que está a la entrada del Viejo San Juan, de la cual se dice que tiene forma de perro y se cuenta que en algún momento hace muchos años un pescador en un día de trabajo dejó a su perro en el arrecife y le pidió que lo esperara, el pescador nunca regreso y el perro espero hasta convertirse en piedra. Tal vez como un ahistoria sobre lealtad, pero al final como una historia con al que hemos crecido, Miranda construye un acasa de perros, la lleva al arrecife y la coloca junto a la peña. Un gesto sencillo que a través del humor y la ironía trae nueva vida y reflexión sobre un cuento popular que se da por sentado.

En “Antena”, intervención presentada durante el evento Cataño DC, Miranda identifica y homenajea el proceso de reconversión a través de la construcción gigante de una antena hecho con tubos de PVC. Piere Bourdieu, llama reconversión al gesto de parte de los individuos de adecuar sus conocimientos y destrezas a la exigencias de los tiempos y la innovaciones del mercado (Bourdieu en Canclini, Culturas Híbridas, 2001). Es el caso de las antenas de TV hechas con tubos, pegas y alambres. La misma se ubica en un negocio pequeño en el frente marítimo de Cataño dónde la gran mayoría de los individuos que asisten y moran en esa zona se han visto retratados en esa situación.

Con “Sponsor me”, un proyecto algo delicado por los individuos con los que trabaja, comenta sobre el hecho de que los deambulantes, en su mayoría los que mendigan dinero en las calles, utilizan vasos de establecimientos de comida rápida (muchas de ellos compañías multinacionales millonarias), como McDonalds, Burger King, Taco Bell, etc. Subrayando la ironía que ya está implícita en la situación, Miranda entrega camisas con el logo del establecimiento correspondiente al vaso (que muchas veces corresponde al restaurante que esta más cercano al deambulante), y una pizarra diseñada para que ellos expliquen su situación, y así subrayar  con ironía una de esas contradicciones con lo que convivimos. Tenemos deambulantes, drogadictos o no, con hambre, pidiendo dinero con vasos que llevan publicidad de restaurantes de comida rápida, al final ellos mueren mientras promocionan la compañía mostrando algo que muchas veces no es tan obvio para nuestros ojos; estos negocios se hacen millonarios y no aportan a la calidad de vida, todo lo contrario la gente vive con hambre a sus alrededores.

Así, a través de la empatía con su entorno, y la provocación a los individuos con detalles. Miranda se relaciona, provoca encuentros, roces y descubrimientos a través de sus intervenciones. Es a través de este tipo de producción, y un honesta preocupación en hacer sensible al espectador a estos detalles, que los artistas nos enseñan cosas del espacio que habitamos. Nos hacemos más concientes de nuestro entorno cuando reconocemos su particularidades; en un diálogo y relación implícita con estos elementos convivimos en espacios como Santurce, en el caso de Miranda, pero de igual forma en Rincón, si habláramos del trabajo de José Tony Cruz, Naranjito en el caso de Chemi Rosado, o Caguas para Quintín Rivera-Toro. La generación de artistas plásticos que se construye actualmente en Puerto Rico, es conciente de que quiere asumir una responsabilidad con su entorno más inmediato, a través de un rol más activo en el espacio público. Ejemplo de ello, es el trabajo del joven que acabamos de mostrar.

2 Responses to “El trabajo de Rafael Miranda y la Estética Relacional”

  1. Repuesto / says:

    [...] Robles, Kristine Serviá, Omar Velázquez, Pedro Vélez, Roberto Gómez, Natalia Martinez, Rafael Miranda, W&N y  el proyecto Public [...]

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