La Escuela de Artes Plásticas (EAP) al igual que muchas otras agencias gubernamentales responsables del quehacer cultural y educativo en Puerto Rico, ha sufrido un recorte en su presupuesto que pone en jaque su funcionamiento. La crisis se nos ha hecho evidente debido a la imposición de la Ley #7 propuesta por el gobierno de turno como la alternativa para corregir el deficit presupuestario al que se enfrenta nuestro país/colonia. No solo la EAP se ha visto afectada, si no que miles de empleados han sido destituido de sus puestos y enviados a las filas del desempleo. El Instituto de Cultura Puertorriqueña por ejemplo ha perdido la mitad de su empleados, y para bien o para mal se ha visto obligado a modificar su funcionamiento.
Esencialmente, no es que el cambio sea algo negativo. Claro, el valor del mismo siempre estará sujeto a las circunstancias y efectos que haya tenido. De igual forma las circunstancias sobre las que se proponga el cambio y las consideraciones que se tenga al proponerse y el respeto que guarde o deje de guardar al pasado que le rodea harán de este cambio uno más, o menos consono y aceptado por la gente a la que se le impone o con quien se construye.
Para tristeza nuestra, y en detrimento del proyecto que el gobernador de turno propone, el lado fino, crudo y cruel del cambio no le ha tocado a todos. A sido el trabajador de clase media y baja, sus familias y los estudiantes del sistema publico los que hemos sido propuestos para pagar por el cambio de todos. No todos han puesto por igual en la apuesta que el gobernador Luis Fortuño ha hecho por su versión de un mejor país.
El año pasado la EAP sufrió un recorte de 71% de su presupuesto total; el gobierno a corregido temporalmente el recorte con los fondos ARRA y el Fondo de Estabilización. Por su parte la administración, aposto a la posibilidad de implementar una suerte de plan de negocios que ayudará a corregir el déficit a través de la venta de servicios. Además añadieron un semestre al calendario escolar como estrategia para aumentar la matricula y por consecuencia la cantidad en ingresos propios que pueden generar. Este año, la esuela sufre un segundo recorte de lo que era su presupuesto original, ascendiendo la cifra de un 71% a un 89% menos del dinero que recibía originalmente la institución.
A pesar de los intentos por de parte del gobierno por desmentir el número que han dado los estudiantes; que organizados en campamento y manifestaciones han hecho un reclamo en voz alta por que se les devuelva el presupuesto que mantiene su institución en funcionamiento. La información que el mismo Estado coloca en la plataforma web de la Oficina de Gerencia y Presupuesto, dejan muy claro que los números de la EAP no contemplan ningún futuro seguro. La mitad del presupuesto asignado a la Escuela para el año fiscal 2010 – 2011 no son fondos recurrentes, entre ellos el Fondo de Estabilización y los fondos ARRA. Otra parte del dinero con el que cuenta la institución, son de ingreso propio, o sea, dinero que la misma escuela levanta a través del cobro de matricula y cuotas administrativas. Este número depende de que se matricule la cantidad de estudiantes proyectada. De no ser así y se menor la cantidad de estudiantes matriculados, el presupuesto es automáticamente menor.
En Puerto Rico, es más que evidente que la cultura nunca se ha considerado como una herramienta para potenciar la economía, es a veces menos que un gasto para el bolsillo del pueblo y las arcas del gobierno. Países como España, Alemania, Méjico, Francia y EUA, invierten capital en la cultura por que regresa multiplicado. Son muchos los ejemplos de países que a través de la implementación de proyectos de política cultural, aportan a su proyecto económico a la vez que se hacen un destino más codiciado para los turistas y con mejor calidad de vida para sus habitantes. Ejemplo de ello es la ciudad de Barcelona en Cataluña, España. (Plan Estratégico de Cultural de la ciudad de Barcelona)
Los logros de la EAP son variados. Su trayectoria institucional es en si misma una victoria. El sector cultural en Puerto Rico, institucional y no institucional, para tristeza nuestra a vivido de la mendicidad o del favor de algunos mecenas. No podemos permitir que esa visión se continué perpetuando. La EAP no puede seguir viviendo de migajas, la aportación que se hace al país desde allí es concreta, de igual forma debería regresar en compromiso de parte del Estado hacia la Escuela y lo que allí se gesta.
La realidad del caso es que ahora mismo, ni la junta de directores, ni su presidente Manuel Álvarez López (Crítico de arte y profesor en la UPR-RP) ni la actual rectora de la institución Marimar Benítez han sido capaces de hallar las medidas que aseguren la perdurabilidad de la institución. Todos de alguna manera u otra apuestan a que las crisis se arreglará por arte de magia o por gracias de alguna campaña política en años de elecciones. Esto abiertamente es una apuesta y un voto a favor de la demagogia.
La iniciativa estudiantil, el trabajo de protesta y generación de discurso que se ha construido allí desde la disidencia no tiene vuelta atrás. La EAP, al igual que las demás instancias responsables de apoyar el quehacer cultural en el país, no pueden seguir viviendo de la caridad del gobierno de turno. Peor aún, sí ninguno de los profesionales responsables dentro de esas instituciones es capaz de asumir posturas ni hablar públicamente sobre la crisis presupuestaria que pone en jaque la continuidad del proyecto que se lleva a cabo a través de la EAP. Al final serán cómplices de este proyecto de cambio que solo favorece unos pocos y abiertamente desecha el trabajo realizado durante décadas.
Nos queda pensar, ¿Cuáles son las condiciones del cambio que se nos impone? ¿En qué país queremos vivir?, ¿Cómo nos hacemos cada vez más dueños del futuro? ¿Cómo construimos las bases para un proyecto participativo, capaz de asumir cambios de acuerdo a sus responsabilidades? Y ¿Cómo lograr que esta lucha plantee modificaciones a corto y largo plazo?