Reflexión sobre How We Do What We Do, And How We Don’t de Robert Storr.

por: Dianne Bras Feliciano

Esta reflexión discutirá brevemente aspectos importantes de la ponencia How We Do What We Do, And How We Don’t  de Robert Storr. Al comenzar la ponencia Storr nos adivierte que en la misma dará una mirada histórica  para así explorar las instituciones de arte contemporáneo y otros lugares donde éste se exhibe. Storr recuerda cómo en la década de los sesenta y setenta, su generación (“baby boomers”) criticaba arduamente a las grandes instituciones de arte  por la forma en que trabajaban. Años después sostiene que muchos se dan cuenta de que “we are the establishment” (Storr, 2001:4), o sea, que ahora son ellos y ellas quienes ocupan importantes puestos en las grandes instituciones y si hay problemas en éstas, es a ellos a quienes les corresponde trabajar para resolverlos. Parece interesante que a pesar de Storr haberse entregado a aquellas instituciones que antes criticaba, muestra una actitud positiva hacia las nuevas generaciones de artistas y curadores que ahora cuestionan el establishment cultural. Da espacio a esa crítica y promueve el diálogo, algo muy necesario para afrontar los retos que se le presentan al museo de hoy. Según la ponencia, una de las mayores preocupaciones de esta nueva generación gira en torno a si será posible trabajar en una de estas instituciones sin entregar sus convicciones y principios.

Más adelante Storr discute sobre la visión que ha predominado sobre el trabajo del curador. Al parecer existe la falsa impresión de que aparte de las labores del curador no existen otras tareas de vital importancia para mantener el funcionamiento efectivo del museo. La realidad es que el trabajo de la curadora no es uno aislado sino al contrario, pues necesita de la colaboración y retroalimentación de otros departamentos de trabajo de la institución. Como bien expresa Storr: “If museums are to succeed at their task, and grow coherently with the times, there has to be active dialogue between curators and other professionals who contribute to the system- and in many cases contribute much more in time, effort, and ingenuity than they are specifically paid for”. (Storr, 2001: 6) Para que los museos puedan salir adelante y estar a tono con nuestros tiempos debe propiciar que se de ese diálogo y esa colaboración entre las diferentes áreas de trabajo. Además, con el trabajo colectivo se puede lograr mejorar la calidad de la oferta en general de la institución.

Otra parte de la ponencia que merece ser mencionada fue la que intenta desmitificar ese gran monstruo, “El Museo”. Concordamos con la visión de Storr de que debemos repensar y recontextualizar la idea del museo, pues aún en nuestra época para muchas y muchos el museo es percibido como una institución casi sagrada a la que prefieren no entrar pues no van a entender lo que allí se muestra. Es por esto que urge cambiar muchas de las ideas y de las prácticas que se dan en muchos museos, si es que interesamos acercar a la comunidad.  Ya es hora de romper con el museo como institución para grupúsculos ilustrados o como gabinete de curiosidades. Finalmente, que al igual que sucedió con la generación de Storr, pronto le tocará a la nuestra trabajar en estas instituciones y luchar para mejorar sus problemas y enfrentar sus retos. Es por esto que coincidimos con Storr en que no percibamos las instituciones como inamovibles, ¡seamos los agentes de cambio!

Leave a Reply

You must be logged in to post a comment.