Ángel Otero: Sus memorias apuntan hacia el éxito (Entrevista con Ángel Otero)

por: Bianca Ortiz

Ángel Otero (Santurce, Puerto Rico, 1981) habla sobre su experiencia como artista emergente de calibre internacional en la diáspora de Nueva York y de cómo ha llegado al éxito del cual goza actualmente en su carrera artística. Este demuestra sus preocupaciones y sus aciertos, siempre afrontándolos con un “shot” de positivismo y motivación que lo llevan a continuar la batalla cada vez con más fuerza.

Ángel Otero - Foto: Omar Velázquez

¿Cuál es tu background? Entiendo que estudiaste en Chicago, pero antes de ir a Chicago… ¿Qué te llevó a estudiar y dedicarte al arte en el plano profesional?

Estudié en la Universidad de Puerto Rico durante cinco años y tuve un empleo como agente de seguros. Después lo dejé todo y decidí irme a Chicago. Mis padres me criticaron, me dijeron que no era una buena decisión la que iba a tomar; pero aquí estoy.

Llegué a Chicago bien perdido, preguntando cómo dan las clases. Cuando me preguntaban cuál era mi artista contemporáneo favorito decía que era Jackson Pollock y todos se reían. Poco a poco, me puse a estudiar sobre lo que pasa en el arte contemporáneo y me puse al día…

¿Por qué te encuentras actualmente en Nueva York y qué relaciones estableces en este lugar?

Primero que nada es un asunto personal, aquí aprendí lo que es el mundo del arte… las escuelas de Nueva York -refiriéndome a los movimientos artísticos que generaron artistas como Wilhem De Kooning, Jackson Pollock y Franz Klein por su influencia-, todo el mundo veía a Nueva York como la meca del arte y decidí venir aquí. Descubrí que era un punto importantísimo, aquí he logrado muchas cosas y han pasado buenas cosas en torno a mi carrera. Nueva York es el punto que sirve de encuentro para gente de todas partes del mundo.

Ahora que te desempeñas como artista internacional, ¿cuál entiendes es tu relación con Puerto Rico actualmente?

En cuestión de lo que hago, es una relación muy personal. En relación a mi trabajo tiene que ver con el lugar de donde yo vengo (en específico mi casa), tiene un aspecto muy familiar. La narrativa es evidente en la obra, es muy autobiográfica.
Mi trabajo es muy personal; fotos, memorias, historias, cosas de la casa. Además de esa parte personal, la narrativa se confronta ante el proceso creativo experimentando con los materiales para entrar en un plano más universal.

Como no me crié en un ambiente tan cultural, empecé a pensar qué podría considerarse arte para mi y pensé en aspectos de mi casa; los patrones, las verjas, el tope de la cocina… por eso juego con los colores metálicos como el dorado y el plateado. Porque trabajo con aspectos que son hermosos para mi y que representan algún tipo de valor especial. De repente se unen estos elementos y se enlazan hasta llevarlos a un punto que hasta yo mismo me sorprendo. Estos elementos se enlazan con los materiales que utilizo hasta volverse algo más abstracto.

¿Qué percepción entiendes que tiene el público internacional en torno a ti como artista y hacia tu obra?

Las personas siempre buscan relacionar la personalidad o la actitud del artista con las obras que ven para tener una percepción de este. Hay para quienes es importante conocer al artista cuando ven las obras; ven esta obra que es bien honesta o ven este bonito problema que el artista crea y se preguntan sobre la narrativa y su contexto con la historia del arte.

Considero que mi obra juega con la historia del la pintura, en específico el uso del óleo y cómo lo empleo en mi pintura… es querer entender cómo se puede utilizar y encontrar las múltiples posibilidades que se tienen con este material. Cuando se crea un problema visual, ahí es cuando el arte está funcionando[…] Hay que poner un poquito de batalla, hacer que las personas analicen un poco más allá[…] Por ejemplo, “No Lights on a Full Moon”, su composición quizás no es perfecta; pero esa imperfección enseña la reconstrucción de una memoria y muestra ese lado humano.

Ese “flow” a propósito… yo quiero que la gente vea que lo quise hacer perfecto, pero que no salió perfecto. Porque en realidad las imágenes de la memoria no se ven tal y como son en la mente, sino la esencia de esa memoria. Eso me tripea.

¿Podrías hablarme sobre tus nuevos proyectos futuros?

Próximamente, en la Galería Lehmann Maupin de Nueva York tendré un show en verano donde participaré en colectivo junto a diversos artistas emergentes.

Tengo entendido que actualmente tu obra tiene mucha demanda…
¿No te resulta problemático en cuanto a la carga que esto podría generar? ¿No sientes a veces que la demanda es demasiada?

Sí… la presión es fuerte y puede convertirse un poco incómoda ante la motivación de tanta gente que quiere adquirir tus piezas, a la misma vez quiero tener el tiempo adecuado para producir las piezas con el tiempo que ameritan y tampoco quiero sentir que hago piezas para los demás, sino que produzco piezas también para mi disfrute personal.

También para mi es importante que las piezas de peso se enseñen, pues si se venden las piezas sin ser mostradas siento que pierdo la idea del trabajo.

¿Me hablarías del premio que obtuviste?

Pues, es un premio parecido a lo que es la Beca Lexus en Puerto Rico, porque te dan dinero para hacer un proyecto. Es la Leonore Annenberg Fellowship y el premio es de $150,000; se la ganan de tres a cuatro personas al año y los ganadores tienen los gastos de producción cubiertos por los próximos dos años. Este premio es para cualquier medio artístico y para quienes que se gradúan de maestría. Mi escuela me nominó y les escribió sobre mi trabajo. Caí dentro de los semi-finalistas, pero no me hice muchas ilusiones.

Tuve que escribir cuales eran mis planes y qué podía hacer con este premio. En el ensayo hablé de mi presente, de mi pasado y de mi futuro; de Nueva York y Puerto Rico. Hablé de forma muy personal, frente a cómo diez personas súper nerviosísimo.

A última hora, pues, me lo gané. ¡De hecho, me encerré en las escaleras a gritar! Pero por eso tengo mi estudio. Es algo sumamente fuerte ahora, pero esto me ha ayudado a echar adelante mi carrera[…] Yo soy un jíbaro de Bayamón, y todas estas cosas me están pasando, cada día me sorprendo más.

*Esta entrevista se realizó el 14 de mayo de 2010 con motivo de la primera muestra de la Serie Regional de Jugadores Pampers, una serie de exhibiciones temáticas celebradas en la Sala Este de museo del Antigue Arsenal de la Marina Española, en La Puntilla, Viejo San Juan. Este primer proyecto expositivo para el que Ángel fue entrevistado para el catalogo, revisaba la realción de artistas y gestores puertorriqueños con el extranjero.

Aquí el la versión PDF del catalogo: Catalogo-Primera exhibición-Serie Regional

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