¿Cuál muerte duele más?

por: Joan Michelle Méndez Vidot

Uno de los ensayos más importantes de Arcardio Díaz Quiñones: “La Memoria Rota”, bien cae como anillo al dedo a los embajadores gubernamentales de la cultura de este País —si es que alguna vez ha existido alguno—,  porque el último Prócer de la Cultura que quedaba vivo, el Dr. Ricardo Alegría,  ha callado su voz para siempre.

Cinco días de duelo decretó el gobierno y asumo que eventualmente —si es que la memoria no se les vuelve a romper antes de tiempo—,  varias calles, edificios públicos, autopistas o “centros culturales”, se les bautizará con su nombre, esto, sin contar con que posiblemente su muerte se sume a la larga lista de días de fiesta que seguramente muchos lo celebrarán durmiendo hasta tarde en sus casas o yendo de “Shopping”.

¿Quién era Ricardo Alegría? ¿Porqué los periódicos están inundados de noticias sobre su muerte…? Preguntas como está escuché decir de muchas personas de diversas edades y niveles de educación,  pero estos detalles son irrelevantes en comparación con la patética actitud de muchos representantes de Puerto Rico —en todas sus vertientes—, al esperar la muerte de don Ricardo Alegría para proceder a “embotellarse” el legado y las grandiosas aportaciones de éste en vida,  y llenarse la boca con palabras que elogian a una persona que cuando estaba viva, a ellos no les importaba, bueno, más bien:  les incomodaba.

A partir de la única oportunidad que tuve de conocerlo y,  reflexionando un poco sobre la principal entidad cultural de nuestro País (El Instituto de Cultura Puertorriqueña), llego a la conclusión de que existe una muerte que pesa más y duele más: la que él vivió en vida al ver cómo todo lo que él había luchado con tanta pasión y esfuerzo, poco a poco y del modo más bochornoso, se iba quebrantando, amortajándose lentamente y sin anestesia.

Invito a los puertorriqueños que sueñan con viajar por el mundo, a que viajen primero por las basta colección de libros, ensayos y tesis que este Historiador preparó con la esperanza de que muchos de nosotros encontráramos nuestras raíces a través de la historia de sus descubrimientos. Ese es el más importante viaje que hay que emprender.

No creo que Don Ricardo Alegría haya querido días de fiestas o lugares a su nombre,  pues creo que lo que realmente él quería, era que la gente nunca se olvidara del tesoro cultural que tienen a sus pies y que al igual que él,  ya está casi muerta.

One Response to “¿Cuál muerte duele más?”

  1. Thurdmon Capote says:

    Durante el día del funeral de don Ricardo Alegría surgieron en las noticias dos comentarios de dos estadistas del gobierno: el gobernador y el presidente del senado. Ambos destacaban a manera usual el discurso de costumbre. Rendían loas a las ejecutorias históricas e intelectuales de don Ricardo, pero si vamos a ver, aquí hay varias cosas, no nos llevemos a engaño. Esta es la misma gente que de acuerdo a su parecer político van en contra de nuestra cultura, han destruido el Instituto de Cultura y todos sabemos que con la final anexión nuestro idioma se irá aguando hasta desaparecer. estos políricos mentirosos, hipócritas y jáibas pretenden tirarno arena a la cara cuando sabemos (muchos de nosotros sabemos y sí nos importa), que con el fatídico cumplimiento de sus llamados ideales, Puerto Rico dejará de existir como nación. Un patido de batatas, piensa como batata.

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