Sitiada y con raíces al aire

por: Amber Lee Velez

Sube a escena la propuesta teatral de Helen Ceballos

 Pero todos siguen, mal que bien, lo confiesen o no, con las raíces al aire. Los que vamos al dentista sabemos que las raíces al aire duelen.

–Eduardo Galeano

 Al decir “viaje”, unos piensan en maletas de Louis Vuitton, abrigos de piel y reservaciones de hotel. Mientras, otros recuerdan balsas, despedidas y carreras despavoridas con el corazón en la garganta y la mirada en dirección opuesta a la migra. Es precisamente la memoria de los segundos, sus historias y sus búsquedas, las que inspiran la obra S I T I A D A, dirigida y protagonizada por Helen Ceballos, una teatrera que se describe como “inmigrante desde la cuna”   y con “raíces al aire”.

S I T I A D A es el primera propuesta teatral de Ceballos como directora, en el que asume el reto de contar, más con su cuerpo que con palabras, “el momento más difícil del que se exilia, ese montarse en una balsa o avión, o cruzar un desierto, salir ya sea por el cielo o el mar, sin estar seguro de que al otro lado está lo que fuiste a buscar”, explicó quien vivió en carne propia un viaje en balsa a los 5 años.

“Llevar la casa en la espalda, conlleva plantarse  al revés, con las raíces al aire sin pertenecer al lugar de donde se sale ni tampoco al sitio adonde se va”, comparte Ceballos con decidido aplomo en lo que dice y con gran entendimiento de lo que implica el desarraigo tras haber vivido en países como Estados Unidos, Costa Rica, Puerto Rico y República Dominicana.

Así, con trazos de elementos autobiográficos y una suma de hallazgos de investigación, S I T I A D A se enmarca en una dramaturgia corporal, histrionismo que se asienta en el vértigo del destierro. “Imagínate, nunca sabes cuándo te tienes que ir, si vuelves a la misma escuela, si te persiguen, si te darán la visa o si pasarán tantos años que quizás termines jurando bandera y ciudadanía en ese otro país”, reflexiona.

“Los exiliados, vamos adquiriendo una nacionalidad neutra con el paso del tiempo… la patria se hace portátil y es ilusorio el retorno. Lograr proyectar estas complejidades es precisamente el reto que me he propuesto alcanzar”, comparte la otrora alumna de Rosa Luisa Márquez, quien ha compartido espacio en las tablas en proyectos multidisciplinarios con Maritza Pérez, Viveca Vázquez, Carola García y Petra Bravo.

Ante las restricciones fronterizas y el levantamiento de muros para evitar las migraciones, Ceballos recuerda las palabras del portugués José Saramago. “Migramos porque no somos árboles”, dice Saramago, y pienso que “la movilidad del ser no debe restringirse, existe una tendencia animal a conocer, explorar y entender el espacio donde nos tocó existir, coartar esa voluntad en algunos es una injusticia de las peores”, sopesa Ceballos.

La puesta en escena, de utilería y escenografía más bien minimalista, se apoya en textos de cantautores y escritores, entre ellos, Ángela María Dávila, Gabriel García Márquez, Liliana Felipe, Rita Indiana y Pedro Mir.

‘De Ángela María Dávila conocí primero ‘Animal fiero y tierno’ luego llegó ‘La querencia’ y desde ahí me cautivó. Disfruto la armonía entre el tono coloquial y poético que sostienen sus textos.  Su jerga ‘de calle’ se asienta en el oído, no sabes si la lees o te habla, son poemas a punto de ser boleros. Su trabajo tiene una fuerza que de algún modo el mío busca emular. Su escritura  es clara, contundente y honesta”, opina Ceballos, quien utiliza en S I T I A D A su poema Déjenme sola.

Criada en costumbres dominicanas y cubanas, la también boricua Helen Ceballos cursó estudios en drama en la Universidad de Puerto Rico, en donde cultivó, por un lado, su vena de teatro experimental,  y por otro, sus lazos de complicidad artística con jóvenes colegas que junto a ella marcan un feliz hito en la escena dramática riopedrense, como lo evidencian colectivos como Y no había luz y Jóvenes del 98.

Rosa Luisa Márquez, mentora y ya colega de Ceballos reaccionó así ante la noticia del estreno: “La sed de conocimiento de Helen es inagotable y su energía es contagiosa. El deseo de aprender a hacer que la caracteriza se manifiesta en todas las áreas relacionadas con el teatro, desde el más profundo estudio de la teoría hasta la práctica más diversa. Recuerdo con admiración sus aportes como asistente de director, dramaturga y actriz. Ella vive comprometida con el proceso de creación y con el público”.

Del  Proyecto Artístico, Cultural y Académico de Río Piedras (PACA) organización sin fines de lucro con sede en la Sala-Teatro Beckett, Ricardo Cobián profesor de literatura y autor de teatro y poesía, dijo: “Apostamos a las alianzas, a los afectos y experiencias que se producen a través de nuestro hacer social, cultural y político. Buscamos propiciar condiciones subjetivas de reapropiación lúdica y crítica -lo más alejado de la regulación estatal- para recuperar, en la medida de lo posible, el sueño de forjar una ciudad habitable”.

La puesta en escena cuenta con la regiduría, diseño estético y producción de Awilda Rodríguez Lora, mientras que la iluminación queda a cargo de Marién Vélez; y el arreglo musical es de Chemi González. Milena Pérez Joglar y Cristina Lugo, también colaboraron en la conceptualización de la pieza.

Los boletos están disponibles en la Librería Mágica, 1016 Avenida Ponce de León, con el número telefónico 787.765.3684. El costo es de $12 por entrada general y $10 al presentar identificación de estudiante. La Sala Beckett ubica en el 1008 de la Avenida Ponce de León, cercana a la Librería La Tertulia.

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