La palabra adecuada: entrevista al poeta nuyorican Tato Laviera

por: Diana Ramos Gutiérrez

yo peleo por ti, puerto rico, ¿sabes?
Yo me defiendo por tu nombre, ¿sabes?
Entro a tu isla, me siento extraño, ¿sabes?…
(…) me desprecias, me miras mal,
me atacas mi hablar,
mientras comes mcdonalds
en discotecas americanas…
así que, si tu no me quieres, pues yo tengo
un puerto rico sabrosísimo en que buscar refugio
en nueva york…
(Amerícan, 1985)

En su apartamento cercano a la 125Ave. y Lexington y ante una hermosa vista de la ciudad pude conversar con el poeta nuyorican Tato Laviera. Días atrás nos conocimos, tras un lectura de poesía ofrecida por el Nuyorican Poetry Movement. Frente al Nuyorican Poets Café se congregaron entre luces y flores varias voces fundadoras de la poesía nuyorican a ofrecer una lectura en tributo a Piri Thomas, Roberto Clemente y Jorge Brandon, entre ellos Sandra María Esteves y Miguel Algarín. Tato Laviera recitaba su poesía de memoria vestido de punta en blanco. Ya al final de la actividad, Laviera se marchaba y tras su hermosa lectura le pedí reunirnos luego para conversar sobre su poesía. No puede apreciar ésta vista, pero continúa escribiendo.


Lo primero que comentó es que sigue escudriñando signos, las problemáticas sociales e históricas le exigen continuar su labor. Su poesía denota la búsqueda de la palabra adecuada, con el ritmo afro-caribeño heredado y sus denuncias raciales, políticas y sociales, que sobre todo ofrecen una resistencia por la supervivencia del lenguaje. “Asimilao” to get “assimilated”, comenta Laviera significa, “insertarnos en la historia como nuyoricans, aunque nos quedamos como puertorriqueños, no existe tal cosa como “puertorrican-american”. Es una revolución interna de nosotros”.

En los 70’s Laviera visita el West Missisippi. Allí vio que los chicanos habían, de alguna manera, perdido el español y él, comenta, “no quería permitirlo, el español es un lenguaje muy avanzado, en términos literarios, tenía lo que al inglés le faltaba… En uno de mis poemas más antologados, quizá político pero no crítico, Ame Rícan, rompo la palabra para buscar lo mío, rompo la línea que divide si soy de aquí o de allá, definirse sin definirse. Hablo de la isla y de Estados Unidos, pero sin repudio. Hay una oposición, pero me uno también a otras minorías, porque están también en el medio. Sin atacar, buscando distintos ángulos”.

Esta búsqueda del autor se remonta quizá a su niñez, cuando presencia la revolución musical realizada por Rafael Cortijo. “Recuerdo ir a protestas en hoteles porque no dejaban a los musicos tocar, porque eran negros, allá para 1955. Recuerdo irme detrás de mi hermano y mi hermana, como con cinco años me escapé a una de esas protestas y me perdí por Santuce. Aunque cuando me encontraron me gané tremenda paliza, desde ese día algo cambió.” La poesía de Tato Laviera representa y afirma una resistencia que proclama la igualdad cultural ante la nueva a la que irrumpe y un lazo afectivo vivo con la cultura puertorriqueña y con el bagaje adquirido de ésta. Plasmada de valor histórico y literario y acompañadas de sus particulares y emotivas lecturas, su poesía busca en la palabra subvertir y acomodarse, un refugio.

Natural de Santurce, su familia se traslada a Nueva York a sus diez años. La identidad, lenguaje y los dilemas de un puertorriqueño en esa ciudad, la experiencia de la diáspora, son el eje principal de su obra que recoge en poemarios como La Carreta Made a U-Turn, Enclave, AmeRícan y Mixturao. En “Ni de aquí ni de allá” un libro de crítica editado por Stefanie Álvarez y William Luis que será publicado en marzo, ofrece una mirada a cómo Laviera desarrolla varias de éstas problemáticas. “Hemos estado históricamente siempre en el medio, y yo he tratado de escudriñarme, definiéndome, entre el limbo[…] En los 70 en Puerto Rico la idea general era que el español era puro y que nuestro lenguaje al ser mezclado no era legítimo. Hemos vivido con el spanglish la batalla de combinar nuestros estilos de vida con gracia, tenemos los dos primeros idiomas del mundo en el mismo. Es un esfuerzo genuino porque es lo que tenemos que vivir todos los días y hemos experimentado con ello”.

*Fotos de Diana Ramos

Comments are closed.