Un recuerdo de la FIL Guadalajara 2011

por: Javier Valentin Feliciano

Una de las vivencias más impresionantes que he tenido en este año 2011 es asistir a la Feria Internacional del Libro (FIL) en Guadalajara, México. En esta edición Alemania fue el país invitado de honor. Hace mucho tiempo tenía los deseos de ir al hermano país mexicano, pues nunca había podido visitarlo. El primer reto que tuve que enfrentar a mi alrededor fue que cada vez que mencionaba el viaje a México, algunos de mis conocidos me decían que yo estaba loco.

¿Ir a una feria de libros? ¿Tirarte para México cuando allá están matando gente y periodistas? ¿Cóoomo ir ese país tan peligroso? El maldito complejo etnocentrista colonial. Con toda clase de prejuicios y comentarios tuve que enfrentar. En la vida uno encuentra personas que te saben guiar, que te saben encaminar y te dicen: “Tírate que está llanito”. Muchos de mis profesores del Departamento de Estudios Hispánicos habían ido y me lo recomendaban. Pero fue el empuje de mi profesora y directora de tesis Mayra Santos Febres, quien me motivó a llegar hasta Guadalajara.

Bastó y sobró esa visita para desear el regreso en un futuro a la FIL y al país de México. Primero que todo México es precioso, la ciudad de Guadalajara acoge con mucha alegría a los turistas, no sólo de Puerto Rico, sino de Europa y Estados Unidos. Además mientras uno visita los lugares de interés, te tropiezas con diversos turistas mexicanos que hacen turismo interno, al igual que mexicanos residentes en el exterior. Guadalajara tiene bellezas para el disfrute de aquellos que buscamos ver algo diferente cuando “el caballero Don Dinero” así lo permite. La catedral, el Teatro Degollado, el Instituto Cabañas, el pueblo de Tequila, Tlaquepaque, Zapopan, el lago Chapala, uno de los más grandes de México.

Estuve alrededor de cuatro días en la Feria del Libro, la cual se llevó a cabo en la Expo Guadalajara, un espacio similar al nuevo Centro de Convenciones de Puerto Rico, en donde encuentras libros impensables y actividades tanto dentro como fuera del lugar. Actividades tales como: presentaciones artísticas, actividades musicales, presentaciones de libros, conferencias, zonas para niños, espacios para comer.

Pero el gran protagonista era el libro. Podías conseguir autores que ni llegan a nuestra ínsula, lamento decir que ni llegarán. A la vez se podía compartir con los autores, asistir a conferencias, presentaciones de libros de recién publicación. Para gran satisfacción, la escritora puertorriqueña Mayra Santos Febres presentó la novela Sirena Selena vestida de pena publicada por la editorial de la UNAM (Universidad Autónoma de México). La presentación estuvo a cargo de la escritora mexicana Rosa Beltrán y Sara Poot Herrera, profesora de la Universidad de California.

Me es necesario mencionar la cantidad de personas que asistieron a la presentación para acercarse a Santos Febres, intercambiar impresiones con ella y por supuesto para que le dedicara algún libro. Tuve la suerte de tener una de las primeras ediciones y ese libro viajó conmigo a México. Personas de lugares distantes fueron ese domingo a conocer a la autora de Fe en disfraz. Una noche conversando con Tite Curet Alonso en la Plaza de Armas en el Viejo San Juan, el compositor de “Marejada feliz” me dijo: “Somos un país chiquito, pero fuera de Puerto Rico somos bien grandes”. Estas palabras jamás se me han olvidado, tiene razón el gran Tite. Nunca te olvidamos, eres grande.

Foto suministrada.

Aparte a la presentación de la novela pude asistir a un conversatorio entre los organizadores del Festival de la Palabra de Puerto Rico y el público asistente. Asistieron la profesora universitaria Migdalia Barreto de la UPR Cayey, la empresaria y escritora Isabel Quilez, además de la organizadora Mayra Santos Febres. En ese conversatorio hubo un intercambio de experiencias para organizar este tipo de actividad en Puerto Rico, pese a las posibles expectativas que se presentaban en un evento de tal magnitud. Pues los asistentes, que no eran en su mayoría boricuas, comprendieron cómo planificar una actividad de tal envergadura en sus regiones.

La escritora Isabel Quilez mencionó la importancia de crear una actividad similar a tantas que ocurren a nivel internacional a una isla como Puerto Rico: “Deseamos ser parte de la literatura iberoamericana y mundial, por eso estamos haciendo el festival”, de modo que se pueda ver lo multifacético que somos como país. Por otro lado, Barreto sostuvo que el festival fue la unión de muchos amigos, entre ellos: la propia FIL de Guadalajara , Casa de América, el gobierno local, la empresa privada, universidades públicas y privadas, al igual que consulados fuera del país.

A modo de primicia revelaron que la tercera edición del festival será la primera semana de octubre de 2012, bajo el lema: “Las voces que nos componen”. Casi 30 mil personas han asistido al festival que promueve la lectura entre los más jóvenes y los no tan jóvenes. Autores oriundos de México, Argentina, Portugal, España, Guinea Ecuatorial, Líbano, así como los escritores puertorriqueños y los radicados en Estados Unidos también han participado de la actividad.

Otra de las actividades memorables en la FIL 2011 fue la participación de la escritora puertorriqueña Yolanda Arroyo Pizarro, autora de Caparazones, la primera novela de tema lésbico en Puerto Rico. Arroyo Pizarro participó de la entrega del Premio Sor Juana Inés a la novelista española Almudena Grandes. Entre sus escritos están: Las edades de Lulú, Malena es un nombre de tango, Te llamaré Viernes, Mercado de Barceló, entre otros. El mensaje de Arroyo Pizarro fue uno de los más ovacionados por el público cuando ésta mencionó que provenía de una isla en donde “no tenemos dictadura, sino un juego de poder que imita a las dictaduras”.

Esa noche la propia autora de Inés y la alegría, su última novela, se autoproclamó como Almudena y la alegría, puesto que confesó a la audiencia que tenía una familia en Veracruz, donde en un pasado echaron a los españoles y regresaron sin querer a España completamente pobres. Aparte de que su abuela nació en México, Grandes confesó que este premio que le confirió la FIL 2011 es un momento de unión entre España y México, país que le encanta regresar de visita. El mensaje de la autora de Inés y la alegría como el de la autora boricua de Caparazones fueron los dos mejores de la noche.

Desde el año 1993, las autoras que han sido galardonadas con el Premio Sor Juana Inés de la Cruz han sido: Cristina Rivera Garza (México), Marcela Serrano (Chile), Claudia Amengual (Uruguay), Claudia Piñeiro (Argentina), Gioconda Belli (Nicaragua), entre otras escritoras. Con este premio se reconoce la aportación literaria de las mujeres en lengua española en honor a Sor Juana.

El escritor peruano Mario Vargas Llosa y la escritora Herta Muller participaron de un conversatorio entre dos premios Nobel de Literatura, en el cual Muller casi opaca al autor de La ciudad y los perros, pues sus comentarios enardecían a los presentes. Otros escritores de importancia formaron parte del evento como: Fernando Vallejo, Laura Restrepo, Juan Gelman, Carlos Fuentes, Elena Poniatowska, Jorge Volpi, Wendy Guerra, Fernando Savater, Antonio Skármeta, Marcela Serrano, Sergio Ramírez, Santiago Roncagliolo, Andrés Neuman, Juan Gabriel Vásquez, Arturo Fontaine, algunos de ellos estuvieron en la última edición del Festival de la Palabra en Puerto Rico.

Como dato interesante este año, la feria tuvo la inclusión de 25 nuevos autores hispanoamericanos, entre ellos: Eduardo Varas Carvajal (Ecuador), Juan Alvarez (Colombia), Giovanna Rivero (Bolivia), Roberto Martínez (Venezuela), entre otros. Al escritor Varas Caravajal, autor de la novela Los descosidos, tuve la oportunidad de conocerlo en el avión rumbo a Guadalajara. Próximamente publicaré la entrevista que le hice.

Si quisiera abundar más sobre mis experiencias en la FIL no acabaría, pues las actividades no daban fin. De México y la FIL me traje experiencias que fueron únicas, una ciudad encantadora con muchos lugares para visitar, una catedral impresionante y fotogénica, una gente amable con el turista, me llevo mis libros dedicados por los autores, traigo libros que en mi país no conseguiría y comprados a precios de baratillo. Si pudiera volver lo haría feliz de la vida, no lo dudaría dos veces. Mayra, no te equivocaste cuando me animaste a ir a México, pues sabías que me iba a fascinar, y no te equivocaste.

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