Vívidos: una crítica

por: Sabrina Ramos

El Museo de Arte de Caguas presenta la exhibición  Vividos/Vivídos, en la cual participan  Annex Burgos, Christto Sanz, Aaron Salabarrías, Edra Soto, Catherine Matos Olivo, Angelí Velez, Lilliam Nieves y Sofia Cáceres . Esta muestra presenta obras que documentan  la existencia e intimidad cotidiana, junto a distintas experiencias  filtradas a través del cuerpo. La exhibición fue inaugurada en el mes de diciembre y finalizó en marzo. La selección de obras  estuvo a cargo de la artista y curadora Elsa María Meléndez.

El objetivo de dicha muestra es presentar varios trabajos de cada artista que sirvan de documentación de la existencia y la intimidad cotidiana, así como las meditaciones derivadas de estas vivencias y su conexión  con la experiencia de la corporeidad. Esto implica que se toquen temas como  la enfermedad,  la auto percepción, la infancia, la memoria y las expectativas sociales sobre el cuerpo. En consecuencia, muchas de las obras presentadas tienen  la cualidad de ser crudas, viscerales, sinceras y  vulnerables.

Un factor novedoso de esta muestra es que al contrario de  la tendencia de las exhibiciones en Puerto Rico en donde  la mayoría de la manifestación plástica es masculina, predomina la presencia de artistas mujeres. Del mismo modo, se incluye una gama amplia de medios: desde la xilografía de Sofia Cáceres y las esculturas femeninas en yeso de Annex Burgos hasta los bordados de Karla Cott y fotografías de Aarón Salabarrías. A pesar de la inclusividad en medios y género, la selección  es variable en cuanto a la calidad de los trabajos. El propósito de este escrito es señalar las obras más y menos acertadas de Vividos.

Uno de  los conjuntos de obras más interesantes de Vívidos  es el de Edra Soto, cuyas piezas giran en torno a Iris Chacón:   Promotional Banner for the Inter-Continental Hotel, Ponce, Puerto Rico, 1960-1975,  es un recorte de periódico donde aparece Iris Chacón junto a sus Chacón dancers (quienes frecuentmente aparecían como animales en escenarios de fantasía) disfrazados de King Kong; The Chacón- Soto Dancers  (carbón sobre papel, 2009), 55 dibujos en los que  artistas de distintas partes del mundo( incluyendo a la misma Soto) juegan  con las facciones del rostro de Soto y  de los  Chacón dancers –simios  en una multiplicidad de estilos  como realismo, pop, medieval, abstracción y caricatura; From the Greatest Companion Series ( gouache sobre papel,2008),  pintura donde aparecen en una tarima alumbrada los rostros de los Chacón dancers con cuerpo de  fruta  y Foster, el perro de la pintora y la frase “Ahí viene”,  estribillo que introducía  El Show de Iris Chacón.

Iris Chacón,  actriz, cantante y  bailarina famosa en la década de los 80,  ha aparecido anteriormente en obras literarias como La Guaracha del Macho Camacho, figurando como símbolo de la cultura popular, de  la comercialización del cuerpo femenino y de “lo cafre” en los medios de Puerto Rico. No obstante, Soto  se apropia y reinterpreta  la imagen de Iris Chacón a través de la inversión de los roles de género: ahora los Chacón Dancers son sirvientes de Chacón, cuyos atributos femeninos y sensualidad exuberante se transforman en distintivos de un arquetipo amazónico de fuerza femenina y vitalidad.  Soto lleva su apropiación  al punto de fusionar su rostro, uno de los indicadores más importantes de la identidad del sujeto, con un Chacón Dancer vestidos de simio. Pero más allá del un símbolo, Chacón es una manifestación de Soto misma.

Las obras From the Greatest Companion Series y Promotional Banner for the Inter-Continental Hotel, Ponce, Puerto Rico, 1960-1975,  sirven como preámbulo, sosten y contexto de uno de los trabajos mas impresionantes de Vividos: The Chacón- Soto Dancers.  La yuxtaposición de tantas versiones del rostro de Soto con facciones de simio da la sensación de ser imponente. El contraste causado por una multiplicidad de estéticas crea un efecto de variedad extraordinaria, convirtiéndose en un refrescante juego visual. De hecho, la obra en su totalidad lo es. La artista, con actitud traviesa, juega al escondite, colocando su propio dibujo entre los demás. Igualmente, The Chacón- Soto Dancers  asemeja un rompecabezas: los dibujos son piezas o componentes de un todo. Incluso, Soto nos invita a ser parte de la diversión, retándonos a escoger cual de los dibujos nos gusta; y ya que la acción de gustar implica cierta simpatía, ella nos hace partícipes del juego de identificaciones.

Otro de los trabajos memorables de Vívidos son las ilustraciones por  Catherine Matos Olivo como parte de su libro de artista Galactic visions: my cancer year (2011, dibujos digitales) imágenes digitales que cuentan el proceso psicológico y físico de su enfermedad de cáncer del seno, desembocando en una obra llena de reflexiones sobre los misterios del dolor, la vida y la muerte.

La estética de Matos oscila entre la utilización de líneas crudas, parecidas al dibujo, con  reminiscencias  al arte antiguo e imágenes de silueta marcada con influencias pop.  Resalta el uso de valores tonales terrosos, tales como el verde y ocre, además de colores neutrales como el  blanco, negro y gris, junto a  texturas arrugadas, granuladas, agrietadas o lisas. Dichos elementos, combinados con una serie de imágenes alegóricas en estilo surrealista, que consisten de patrones abstractos, elementos orgánicos, y autorretratos, emiten intensos estados mentales, emocionales y físicos. Estos metaforizan, de manera lírica,  la experiencia de la enfermedad.  La aparición frecuente de imágenes de plantas (como flores, árboles y yerba) combinados con tonos marrones y verdosos, aluden a símbolos tradicionales del ciclo muerte- vida, mientras que las texturas  que en muchas ocasiones asemejan hojas secas, cuero curtido o paredes agrietadas son expresiones visuales de las percepciones de Matos sobre el efecto del cáncer en su cuerpo. Al intercalar patrones, objetos y  colores planos, consigue un efecto de ritmo y movimiento parecido a la sucesión de imágenes que vemos en el cine o en la televisión, sosteniendo la narrativa visual de sus vivencias personales.

Su Autorretrato, realizado en negro sobre blanco, bien podría ser uno de los trabajos con más trascendencia,  perteneciente al  género de auto representación en el arte reciente de Puerto Rico. En esta imagen, Matos logra, con elementos escasos, un gran poder pictórico: la silueta de la cara de la artista es apenas sugerida por puntos. Figuran con más prominencia los labios y la nariz, pero especialmente los ojos, enmarcados por órbitas oculares hundidas. La ausencia de líneas que definen la barbilla y la forma de la cara, privan al rostro de su función identificadora, aludiendo a la falta de autoreconocimiento de la artista al mirarse al espejo  a la vez que este parece disolverse en la nada del blanco. Sin embargo los ojos  están sumergidos en su rostro de aspecto cadavérico a causa de la pérdida de peso que causa  el cáncer y la quimioterapia, y tienen el efecto de calar en el espectador abismalmente.

Las obras de Lilliam Nieves, desde una perspectiva crítica, trata sobre las imposiciones corporales de las exigencias estéticas creadas por el consumo y al masoquismo con que se someten algunas mujeres a “los rituales belleza” de la sociedad puertorriqueña,  como es la cirugía plástica. En Did you hate me?, Did you love me?, I did it for you!  (video y fotografía,2011) Nieves realiza una serie de actos, en donde explora, a través de su propio cuerpo, la relación negativa entre las expectativas irreales de belleza. La artista aparece agarrando sus senos y vientre, untando su cuerpo con pintalabios y pegándose etiquetas de precio. Aunque la honestidad y osadía apelan al agrado del espectador, las imágenes que constituyen su lenguaje artístico sondemasiado directas y llanas, a la vez el parecido excesivo en estas obras a las imágenes de Barbara Kruger y Orlan, interfiere con la búsqueda de un lenguaje propio de la artista. En cambio, sus otras obras tienden a ser más interesantes: en  A Little help for my lypo (objeto intervenido,2011) Nieves diversifica un poco su trabajo insertando elementos de humor irónico al etiquetar una lata de donaciones, pidiendo ayuda para su liposucción. Beauty Queen (madera y tinta, 2011) es, sin duda, la obra más efectiva de Nieves: aquí la artista se talla el rostro mirando directamente  al visitante, alzando su barbilla en un gesto de desafío a las convenciones estéticas del cuerpo femenino. Su torso, hecho a tres cuartos, muestra sus senos colgantes y vientre protuberante. Sus manos aguantan la corona sobre su cabeza y cetro, símbolos de reinado, ahora apropiados por Nieves como manifestaciones de resistencia expresados a través de un tratamiento pop al tallado. La fuerza de esta pieza es tal que infunde sentido a sus otras obras más débiles.

La propuesta de Angelí Vélez es una de las selecciones  menos adecuadas de Vividos. En Coctel (video, 2011), la artista agarra frascos de medicamentos y los agita, quizás aludiendo a la manera en que se mezclan cocteles alcohólicos. Esta obra más allá de hablar del uso y abuso de medicamentos, es una pared plana conceptual, que adolece de alguna trascendencia.  Gotta Get Outta Here, (video, 2009)  explora la desesperación, el aislamiento y la relación del cuerpo con su entorno inmediato y geográfico. Vélez, en pijamas y chancletas, camina por un patio, sube escaleras  hasta un techo de concreto  y coloca la cámara para  grabarse entre matas de plátanos, saltando y moviendo sus brazos y piernas, mientras que  sorpresivamente aparece la frase “Gotta get out of here” de manera intermitente. Los pies, por metonimia, aluden al movimiento del cuerpo entero. La indumentaria de Vélez señala el espacio doméstico, mientras que los plátanos, ubican geográficamente el espacio en la obra de Vélez en la Isla. Los movimientos de la artista se asemejan a alguien que pide ayuda, expresando la angustia provocada por el aislamiento isleño, a la vez que la aparición espontánea de la oraciónGotta Get Outta Here” transmite una histeria urgente de marcharse. Aún con una propuesta interesante su realización es ser torpe: el estilo de grabación de Vélez es excesivamente crudo (como por ejemplo, dedos puestos en el medio del lente por accidente, al intentar acomodar la cámara) y las imágenes, en especial las letras intermitentes, son superfluas, al punto de que el video cruza la línea de crudeza y llega a mediocridad de parte de la artista. En La vida es lucha toda (vídeo, 2009), cuyo título es derivado de un verso del poema Distancias de Juan Antonio Corretjer,  la artista asiste a su  graduación universitaria con una máscara de lucha libre y aguanta un cartel que tiene escrito “Desempleada”, mientras un senador está dando un discurso, causando que en repetidas veces los organizadores del evento le pidan que se remueva la máscara, hasta que le quitan el letrero. Lo que pudo haber sido la documentación de un performance interesante, es estropeado una vez por una grabación mal realizada por una cámara inestable y las conversaciones  nerviosas entre la artista con quien está grabando y por celular. No obstante,  Autorretrato (fotografía, 2011) tiene cualidades que equilibran el resto de su trabajo: aquí Vélez aparece desnuda, sentada en un sofá amarillo. Sobre el pecho y estómago de Vélez se encuentra la tapa de un cesto de ropa decorado con patrones de hoyos ovalados, aguantado  con la parte inferior de su rostro. El tamaño de la imagen le da cierta monumentalidad a la obra, a la vez que la forma rectangular de la fotografía, la composición triángular del cuerpo de la artista, el diamante curvo de la tapa del cesto y los hoyos ovalados hacen un juego de formas atractivo, a la vez que estos patrones dan el aspecto de que están saliendo del corazón de la artista, enfatizados y señalados por otro triangulo formado por las piernas de Vélez. Es preciso señalar que en Autorretrato, la artista logra transmitir exitosamente un estado mental y emocional de intensidad y autodescubrimiento, obtenido con elementos  cotidianos, como lo son objetos domésticos y el cuerpo mismo de la artista.

Vívidos/Vividos  tuvo un excelente engranaje de los trabajos y las imágenes dentro de la propuesta curatorial. No obstante, la selección fue levemente irregular en relevancia estética y conceptual de las obras. Aun así, los mejores trabajos de dicha exposición son una ventana a la intimidad que ofrecen visiones de la metamorfosis de lo habitual a lo hermoso, vital y onírico.

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