Conglomeraciones Cínicas: Solo Show de Iván Girona

por: Sabrina Ramos

En su Solo Show en Trailer Park Proyects, Iván Girona experimenta con medios mixtos, integrando collage, dibujo y pintura sobre mylar, mientras que crea un mundo delirante a través de la combinación de imágenes improbables.  Estos trabajos están poblados de los protagonistas de los medios de comunicación masiva y de la industria del entretenimiento: superhéroes (Súperman, Hulk); artistas de música popular (Don Omar); personajes de animación (Peter Griffin y el Gallo Claudio);mujeres – desde  modelos vestidas de hâute couture  hasta  modelos de revistas pornográficas- y productos de consumo, como botellas de cerveza, navajas de afeitar, pintalabios y etiquetas de latas de salchichas.

En este cuerpo de trabajo, Girona también integra animales y referencias a la historia del arte y la literatura, como águilas y cucarachas, Edgar Allan Poe, el campesino con plátanos de El Pan Nuestro de Ramón Frade y a Nicodemo sujetando el cuerpo de Cristo en La Desposizione de Caravaggio.  El artista mezcla imágenes dispares para crear escenas improbables: una mujer con cabeza de cerdo, una cucaracha saliendo de la boca de Dormilón (el enano de Blanca Nieves), una chica de animé japonés con un fósforo gigante en las manos y un Súperman en miniatura al lado de una botella gigante de cerveza Medalla.  De fondo, el artista pinta roleos, nubes, células, flores, diseños orgánicos  y corazones en amarillos, rojos, violetas, rosados, verdes y azules en tonos  brillantes o pasteles.  A través de yuxtaposiciones absurdas, el artista propone criticar, con acre ironía, las dinámicas entre la cultura visual del advertising,  la sociedad de consumo y el cuerpo cosificado.

En efecto, dos de los temas primordiales en la obra de Girona son el cuerpo sexuado por los medios como un objeto de consumo y las imposiciones de género por la cultura pop.  El artista lo hace evidente en la utilización de imágenes  reminiscentes a vulvas y penes (recortes de revistas de ojos y  labios pegados en vertical, pintalabios colocados en forma horizontal, la nariz larga de Pinocho, flores, cohetes y una modelo con una caña de pescar de aspecto fálico) y en la aparición frecuente de  jóvenes voluptuosas en posiciones sugestivas y super héroes de musculatura descomunal.  No obstante, la representación femenina hipersexualizada predomina en su obra.  Paradójicamente, la repetición, énfasis y detalle en estas imágenes pornográficas expresa erotismo y deseo de posesión, recreando las dinámicas machistas de la cultura puertorriqueña de hoy y las dinámicas machistas que permean el mundo del show biz y el advertising.

El tema de la puertorriqueñidad es un subtema de importancia que aquí aparece personificado como el jíbaro de El Pan Nuestro de Frade, el cual es tradicionalmente reconocido como ícono de la cultura de Puerto Rico y que artistas como Carlos Irizarry (La transculturación del puertorriqueño), y José Morales (En Camino) recrean para hacer comentario social.  No obstante, en Frade Conversa con Allan Poe  (collage, dibujo en plumilla y pintura sobre mylar), Girona, aludiendo a la tradición de ilustrar al gran autor del sigo XIX con el cuervo de The Raven, pinta al jíbaro de Frade con un águila calva -símbolo por excelencia de los poderes coloniales estadounidenses- en el hombro.  En  Un destino sin rumbo, (collage, dibujo en plumilla y pintura sobre mylar)  vemos un jet de guerra al lado del jíbaro de Frade, quien preside, con mirada melancólica, el bacanal mediático a su alrededor.

Girona también incorpora varias alusiones sardónicas a la iconografía cristiana: por ejemplo en la obra mencionada anteriormente,  se encuentra  el dibujo de una mujer desnuda en la acción de lamerse los pies, coronada por una aureola azul verdosa y una botella de cerveza rodeada de una aureola blanca y rosada. Similarmente, en Pescando a Caravaggio (collage, dibujo en plumilla y pintura sobre mylar), el artista coloca un corte de revista de una modelo en pantalones cortos, blusa escotada y botas de pescar con un halo fulgente.  En la parte superior central de la obra, hay  una mano agarrando un paquete de goma de mascar, aludiendo a la representación de la mano de Dios en el arte medieval, la cual simboliza la precedencia divina -ahora vulgarizada, en la venta de un dulce barato.

La conglomeración de elementos pictóricos alcanza un colorido horror vacui muy propio del kitsch puertorriqueño.  Girona imita, hasta el absurdo, la estética de agresividad visual de los anuncios publicitarios, a la vez que utiliza un lenguaje visual  del pop surrealista, cónsono con la imaginería de muchos graffiteros del patio. La composición en muchas de las piezas tiende a abundar de diagonales, logrando un dinamismo neo-barroco tropical, a la vez que el cinismo, es uno de los grandes temas de la contemporaneidad.

La  saturación visual extrema en los trabajos de Girona  apuntan hacia su inverso: la nada absoluta. La amalgama hedonista  no es más que un disfraz azucarado a la censura amarga dirigida a la despreocupación hueca y efímera, valores intrínsecos de un sistema social que gira en torno al consumo. Últimamente, los trabajos de Girona son una especie de vanitas contemporáneo: un recordatorio de lo frágil y pasajero de las felicidades del consumo.

*Este ensayo fue redactado como parte la exhibición cuya apertura se realizó el  jueves 9 de agosto de 2012 con Trailer Park Proyects.

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