De una voz entre las voces: brujería, conjuro, rebeldía y lucha en la narrativa de Amárilis Pagán Jiménez

por: Joselyn Quinones

Decidí acudir a la presentación del libro “Brujas y rebeldes” de Amárilis Pagán. Para mi grata sorpresa me “conboca(n)” a redactar un artículo sobre lo acontecido en  la actividad. Bueno, así como de “poetas y locos” dicen que todos tenemos un poco, de “brujas y rebeldes” nosotras tenemos de sobra.

De palabras de Margara Reyes, amiga de la columnista, quien ―igual de sorprendida que yo― fungió como presentadora de la actividad, Amárilis Pagán es “una voz disidente, una voz que abre conciencias y las sacude”. Al mismo tiempo que, otro amigo presente en el ameno conversatorio, Alexis Pedraza, la describiera como “una excelente narradora”, adujo que “Amárilis es una voz clara, sencilla, que todos y todas pueden entender”. Más que la voz de una columnista que denuncia los abusos a los que día a día la otredad se ve sometida, la creadora de “Brujas y rebeldes” es una voz entre las voces que se alzan para alcanzar la equidad y la justicia no de un grupo particular en la sociedad, sino que cumple la encomiable labor de luchar por los derechos de todos y todas como activista en proyectos como Matria, así como de otros movimientos en el país. Su lucha es en contra de la discriminación; su lucha es en contra de los discursos machistas que ha promulgado tanto el estado como la iglesia. Su lucha es en contra de que se continúe despojando a los individuos de su libertad y criterio propio de decidir qué hacer y cómo hacerlo sin que sea una dictadura, sin que nadie rebaje sus decisiones desde una visión humanista de Puerto Rico y porqué no, del mundo.

Sobre Amárilis, Margara nos relató cómo esta parió a su hijo Sebastián en medio de una tormenta y en su casa. La imagen de la tormenta que a su vez nos remite al propio acto de parir y al caos indescriptible de ese momento en que tal fenómeno atmosférico no podía servir de mejor analogía, revela el espíritu luchador, vencedor, perseverante y “disidente” que su amiga, afirma. Margara nos adentra un poco más a la personalidad de la escritora alegando que Amárilis también pinta y narra con picardía y cierto asombro que ha habido en ella un cambio, una transición, una ruptura. Y es que de ángeles y otros seres celestiales, niños y niñas, Amárilis comenzó a pintar “ángeles con plumas, mujeres atravesadas por el costado con puñales y cosas extrañas”. Lo que sin duda, demarca un proceso de “despertamiento[1]”, de descubrimiento y exploración quizá, de la propia subjetividad. Es en este sentido, que Amárilis comienza a develarse como mujer a nivel personal, espiritual y artístico. Observando sus pinturas (algunas aparecen en el libro), puedo añadir que el efecto de transparencia que Amárilis logra mediante la acuarela, se refleja a su vez en la claridad de sus letras.

                               

Personalmente, he leído dos artículos de Amárilis, sin saber que se trataba de esta bruja. Estos son: Vaginas revueltas[2] y La puta, la santa, la bruja y la sirvienta[3] y definitivamente, la narrativa de esta bruja rebelde es necesaria, indispensable y pertinente dentro de nuestro actual contexto social, político e incluso económico. La discusión que puede generarse a partir de los textos de Pagán, debería considerarse como una propuesta trascendental que quebranta cualquier esfera o burbuja de cualquier estrato social, es decir, un proyecto sin distinciones de ninguna índole. Un proyecto que trastoca nuestra manera de pensar, pues según ella, “esta programación está tan impregnada [insertada] dentro de la sociedad que a veces ni la vemos o simplemente preferimos ignorarla”. Seguir haciéndonos de la vista larga ante tanta injusticia, ante tanta mezquindad, ante tanta indiferencia me parece sencillamente intolerable e imposible. No veo ninguna posibilidad en sustentar este estado de nada en donde la nada no se justifica.

                              

Por su parte, el propietario dela Librería Mágica, Arnaldo González, le adjudicó gran parte de la hegemonía machista que ha imperado en el país a lo largo de nuestra historia al “coloniaje” y a lo que llamó el estatus o la mentalidad del “colonizado”, discurso que ha sido promovido y (re)producido tanto por hombres como mujeres, a lo que Amárilis añadió que “hay mujeres machistas”. Inevitablemente, los allí presentes alzamos nuestras voces en evidente acuerdo con la postura del librero economista y de Amárilis. Se habló entonces de las próximas elecciones, y en especial, del partido emergente con más fuerza electoral hasta el momento ―a mi entender―, el PPT (Partido del Pueblo Trabajador) y de su “intento” de crear una política inclusiva desde la perspectiva de género y de cómo aún no se ha logrado conseguir equidad en términos de candidaturas y puestos políticos ocupados por féminas, ya que según Pagán, a pesar de su iniciativa el mismo solo cuenta con un 26% de candidatas mujeres, dato que, desgraciadamente demuestra que aún impera la desigualdad en nuestra sociedad. Una de las cosas que más llamó mi atención fue el hecho de que Amárilis se midiera en el tiempo y como si se distanciara por un instante de sí misma, cuestionara su propia postura ante la columna titulada “50/50 para la equidad” que publicara en El Nuevo Día el pasado 30 de marzo de 2007 y forma parte de las columnas que se recogen en el libro. Este interesante detalle revela aún más de la personalidad de la columnista respecto a sus inquietudes, reflexiones y cuestionamientos que constantemente se hace a sí misma y que lanza a los lectores en sus columnas.

La presentación del libro “Brujas y rebeldes” de Amárilis Pagán se dio en un ambiente acogedor, agradable, ameno e íntimo. Una noche conjurada y rebelde es tan sólo una embocadura para “dejarnos seducir” por la narrativa hechizante y certera de Amárilis Pagán. Ojalá que a partir de aquí, muchas otras voces tengan la oportunidad de retumbar y “sacudir conciencias” con su brujería.



[1] La cita es en alusión a  la autobiógrafa puertorriqueña Carmen Luisa Justiniano cuando relata en su libro “Con valor y a como dé lugar” lo siguiente: “Los años que viví en la Siete Cuerdas, los he llamado “la era del despertamiento”, pues fue como si entrara en una nueva dimensión, y todos mis sentidos comenzaron a soltarse y a abrirse con una agudeza extraordinaria. [...] y el mundo que me rodeaba se mostraba ante mí tremendamente fascinante, complejo, interesante [...]. El pellejo me lo sentía estrecho para mi cuerpo y mente, que vigorosamente se revolvían como si quisieran romper la piel”.Justiniano, Carmen Luisa. Con valor y a como dé lugar. Memorias de una jíbara puertorriqueña. Río Piedras: Editorial dela Universidad de Puerto Rico, 1994.

[2] Publicado en 80 grados el 31 de agosto de 2012.

[3] Publicado en el boletín 17-23 de septiembre de la revista Cruce.

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