Manifiesto de una generación sensata

por: Mariana Garcia Benitez

Aquellos que entramos al mercado laboral hace unos años y los que están entrando ahora, nos encontramos con un mundo muy distinto al de nuestros padres. A nosotros nos contratan, no nos dan plazas. No tenemos derecho al plan médico, a días por enfermedad ni a vacaciones pagadas. Por lo tanto, solo tenemos seguro médico si lo descontamos del cheque recibido, cuando nos enfermamos no cobramos y nuestras vacaciones son los fines de semana o cuando se vence el contrato.

Me pregunto, ¿qué haremos más adelante, cuando el vigor de nuestros cuerpos padezca el desgaste de nervios, músculos y energía y nos llenemos inevitablemente de achaques? Digo, porque el deterioro físico no es un proceso que podemos diferir interminablemente, es parte de la vida. ¿O me equivoco?

Son tantas las cosas que se tiene que hacer de otra manera. Podemos comenzar con la administración inteligente y balanceada de los recursos del gobierno (nuestros recursos), la necesaria regulación de las empresas que explotan los recursos naturales y las nuevas pautas éticas que se deben implantar en los medios de comunicación.  Las tantas cosas que mencioné anteriormente son los procesos institucionales y corporativos que están hoy día en las manos equivocadas.

¿Qué puede hacer nuestra generación?

Por ahora, educarnos de forma autodidacta para desarrollar las perspectivas históricas que nos han sido negadas, hacer las paces con nuestro idioma, el español, porque nos lo han enseñado con violencia y no con creatividad y ahora lo necesitamos para gritar.

 

Aprenderemos a hacer los mejores presupuestos personales, para cuando nos toque liderar. Seremos, en fin, acróbatas de las finanzas, expertos en la determinación de prioridades.

Recuperaremos las recetas de la abuela mientras nos acostumbramos a cocinar en casa para ahorrar. Reciclaremos la ropa y aprenderemos que entre el deseo, la adquisición de objetos y el dinero con el que contamos debe haber un cuidadoso equilibrio si queremos tener calidad de vida.

Para terminar, la justicia laboral, económica y educativa la cantaremos en clave de sensatez. Este es un ritmo que ira quedándose con todo, poco a poco.

*Texto leído en la premiación del Centro Unesco de Cultura y la Comisión de la Juventud Puertorriqueña, donde García Benítez recibió el Premio Joven Destacada otorgado por la institución.

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